domingo, 5 de diciembre

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Opinión

La otra cara de la Transición

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Nacho Blanes, maestro de Primaria en Leganés (entre otras actividades sugestivas en las que se ocupa), ha publicado una novela ("El espíritu de Embajadores") en la que, a través de sus personajes, de lo que dicen, de lo que callan y de lo que les sucede, nos podemos hacer una idea de la Transición que parece querer desmontar el mito al que habitualmente se recurre para transmitir el "relato" edulcorado de un periodo histórico tan complicado... y tan sangriento.

No nos encontramos ante el texto elaborado por  historiadores superprofesionales como sucede cuando leemos al siempre fascinante Francisco Erice en cualquiera de sus potentes y valientes análisis y/o conclusiones sobre los aspectos más complejos de la reciente historia política española, que ahí es nada escribir sobre torturadores y torturados, sobre una militancia que hasta puede parecer una religiosidad, en fin, tratar de la imagen, autopercepción, memoria e identidad colectiva y diversa de los antifranquistas españoles y de tanta estrategia interna y externa para encontrar una salida al franquismo amenazado de muerte por la de Franco.  Como opina Ruiz Panadero en su artículo "La Transición española". El franquismo experimentó una crisis durante sus últimos años. Esta fue esencial para que, tras la muerte de Franco, se hiciera inviable el mantenimiento del régimen del 18 de julio. En ella confluyeron factores como la crisis económica mundial a partir de 1973. También las tensiones internas en las élites políticas, la presión internacional y el aumento de los movimientos sociales". Blanes, en cambio, a través de sus personajes,  cuenta unas historias de la Transición en la que sus protagonistas tienen anhelos políticos sencillos, los expresan casi ingenuamente, viven la represión hasta el exterminio y sufren las consecuencias de un borrado de la memoria colectiva. Nada que ver con las vidas (políticas) de los figurones que se apuntaron a organizar la Transición, por cierto, bajo una cierta supervisión de los norteamericanos y de la socialdemocracia alemana.

El hilo argumental recoge las aventuras (casi siempre en la variante de penalidades) de españolxs del común que se tropiezan con el franquismo de palabra y obra. Y la novela va contando el recorrido vital de gentes que van desde la idea reivindicativa a la acción, de la manifestación a la tremendamente bien descrita Dirección General de Seguridad de la Puerta del Sol, de la libertad al calabozo y la tortura.

No se habla mucho de economía en esta novela, aunque hay referencia a la conflictividad laboral y a la carestía. Como tampoco aparecen agentes de la CIA sino celtibéricos guardias de la porra, matones de extrema derecha y policías enfermos de pulsión torturadora (con nombres y apellidos). Lo que sí aparece es la referencia a una visión que podríamos interpretar como de una izquierda radical que no muestra simpatía por la acción política de los comunistas. Nada nuevo bajo el sol, incluso cara al sol, porque algunos párrafos de la novela donde se recoge el ¿pensar? de los matones de la extrema derecha, parecen copiados del reportaje de tv de ayer mismo.

Sacándole jugo al proceso analítico de Francisco Erice cuando escribe sobre "Guerras de la memoria y fantasmas del pasado. Usos y abusos de la memoria colectiva", no viene mal agarrarse a cuanto texto contribuya a hacer más verdad la consoladora afirmación del catedrático asturiano: "No es verdad que la historia la hacen los vencedores". Intentarlo, lo intentan, sobre todo a base de silencio. Por eso hay que seguir leyendo en voz alta y pensar en lo leído. La novela de Blanes es una opción conveniente y por eso nos parece una oportunidad interesante encontrarnos con este joven autor el próximo viernes 5 de noviembre a las 19h  en la sede de IU Valdepeñas, Pasaje San Marcos.