martes, 31 de marzo

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Opinión

Los déficits de España: ¿las reformas del mañana?

Por Jesús Román González

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Estamos afrontando estas semanas un escenario que ha paralizado, en su mayoría, la vida económica, social y política de muchos países en general, y de España en particular.

La emergencia sanitaria, derivada de la expansión del Covid-19, pone hoy en el debate los déficits de un país que se ve en serios apuros para dar respuesta a una emergencia de tal calibre. A veces viene bien levantar la alfombra y barrer el polvo que hay debajo, y, sin duda, podríamos hacer este ejercicio analizando a los principales “soldados” que están luchando en primera línea de batalla en esta guerra declarada contra el coronavirus.

En primer lugar, podemos observar como la emergencia sanitaria ha venido a destapar las carencias del “mejor sistema sanitario del mundo” (que muchos afirman): encontramos críticas a los gobiernos (autonómicos, nacional, de unas u otras siglas) por el recorte de número de camas que se ha venido dando desde el comienzo de la crisis de 2007, vemos, por otro lado, una cantidad ingente de críticas hacia la falta de personal (que se venía produciendo tiempo atrás ante el aumento de las listas de esperas en muchas autonomías del país), así como, en plena crisis por el coronavirus, estamos asistiendo a la denuncia de los profesionales por la falta de guantes, mascarillas, respiradores o batas.

En segundo lugar, encontramos a los cuerpos y fuerzas de seguridad. Elogiados por muchos, y criticados por otros tantos, su labor en torno a la vigilancia de supermercados, farmacias, calles, etc. está evidenciando otro mal compartido con los sanitarios: la falta de personal. Es cierto que no puede haber un policía, guardia civil, etc. en cada calle que pueda garantizar el confinamiento de la población (cosa que tampoco debería ser por tratarse de una obligación y responsabilidad individual como ciudadanos), etc. pero también es cierto que las demandas de personal, equiparación salarial o dotación de medios suficientes vienen produciéndose desde hace meses, y algún año atrás.

El campo, ¡tan importante y tan olvidado! Sin duda alguna, han sido protagonistas de las últimas reivindicaciones que se estaban dando en el país antes de que se paralizase por el Covid-19, y, sin embargo, se ha paralizado casi todo el país, a excepción del sector agrícola. Sus demandas de unos precios más justos, sus críticas a los recortes en las ayudas o su intento por erigirse como sector vertebrador en una España sin oportunidades, la España vaciada, le convierte hoy en uno de esos agentes que deberá ser tenido en cuenta cuando esta emergencia sanitaria acabe.

Hablemos también de las limpiadoras y cuidadoras, (un trabajo feminizado e invisibilizado): las vemos, principalmente estos días, en un segundo plano en torno a Hospitales y residencias, pero su alcance va mucho más allá y, sin embargo, se trata de uno de los grupos más invisibilizados. Al igual que los sanitarios, denuncian falta de protección en el ejercicio de sus labores, y, a nivel general, han reivindicado su enorme carga horaria y de trabajo, así como reivindican una ampliación de derechos, en todos los aspectos, que mejoren sus condiciones laborales.

Muchos más están intentando ganar la guerra que nos ha impuesto el virus, muchos más, con muchas otras reivindicaciones…todos ellos tendrán voz en el futuro más inmediato, veremos cómo les responde una ciudadanía en proceso de cambio, así como una clase política que, si no ha iniciado dicho proceso, se verá obligada a asumirlo.