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A propósito de Parásitos... y otras oscarizadas

Por José Luis Vázquez

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Foto: foto de familia de Parásitos/Gisaengchung

Son varios los amigos o conocido que llevan desde este lunes preguntándome por la justicia de haber premiado a PARÁSITOS con los máximos galardones de los Oscar, película y director.

Es cierto que si hay un epígrafe denominado –a partir de esta pasada edición, anteriormente era de habla no inglesa- PELÍCULA INTERNACIONAL no parece demasiado oportuno que fuera reconocida doblemente, pero minucias como esta aparte, manifiesto un sí rotundo, convencido. Y eso que mis favoritas eran EL IRLANDÉS, JOKER o MUJERCITAS, incluso 1917, todas ellas, en cualquier caso, de idéntico o parejo nivel. De hecho, de las nueve candidatas en el máximo apartado, a ocho las califiqué con la máxima distinción… en esa línea mía de ser aparentemente generoso y que el paso del tiempo consigue no ponerme tan en evidencia.

Si de matizar se trata, insisto en hubiera votado cualquiera de esos tres títulos a mejor película, pero como director mis candidatos claros y a distancia eran dos, el Sam Mendes de 1917 y el bueno –qué sentido, bonito y emotivo el reconocimiento al maestro Scorsese- de Bong Joo-ho. Porque ambos demuestran ser los más atrevidos, arriesgados e innovadores manejando los recursos técnicos. Van un paso más allá que los demás.

Mendes nos traslada, consigue la inmersión total –lo cual no deja de ser en sí misma una historia- en las trincheras, el polvo, la sangre de la I Guerra Mundial. Mueve la cámara de una manera prodigiosa, con la filigrana precisa y en este caso justificada. Ahí está sin ir más lejos la ejemplar secuencia del avión. Y no descubro más para no fastidiar a quien todavía no la haya visto.

Lo de Bong Joon-ho es igualmente destacable en otro registro. Conviene que aclarar que al contrario de su colega anterior, parte de un guion, firmado por él mismo, que es una maravilla, en el que como perfectamente ha apuntado alguien más, usa el género para codificar un mensaje socialmente importante, la lucha de clases en este caso.

También Greta Gerwig obra el milagro de resultar moderna, empoderada, feminista, sin traicionar el espíritu del original literario que se traía entre manos, el célebre MUJERCITAS de la ya por sí feminista Louise May Alcott.

Como también, por ejemplo, en otro aspecto acierta Tarantino en el diseño de producción de su ÉRASE UNA VEZ… EN HOLLYWOOD. Me refiero a esa saludable intención de reflejar el oropel de aquel Hollywood cambiante, en pleno proceso de transformación debido a la pujante irrupción de la televisión, a través de los ojos de dos perdedores -la idea me parece muy buena-, de dos "desechos" de la industria., pero creo que vuelve a pecar de ensimismamiento y dilatación de escenas. Con todo, su obra no deja de tener interés y presenta algunos puntos, aspectos muy acertados, como la interpretación de Brad Pitt y su icónica escena de la antena (rememorando esplendores físicos y juveniles pasados a lo THELMA Y LOUISE), la de sus estupendas actrices –con esa mimetizada y bellísima Margot Robbie a la cabeza- o ese final alternativo que vuelve a variar la historia tal como sucedía en MALDITOS BASTARDOS.

Pero volviendo al cineasta coreano, ratifico y subrayo que resulta memorable esa utilización que hace del espacio (contemplado éste como fuente, generador y detonante de la tensión social), de un casoplón reconstruido tal cual al efecto, de esa mansión ricachona, símbolo de estos tiempos de ostentación y nuevos ricos. Y, sobre todo esa mezcla de géneros tan explosiva de la que hace alarde. Como señala Paco Plaza, a través del cine de género explica a una sociedad, sin dejar de ser popular. O lo que es lo mismo, cultura, reivindicación y comercialidad en perfecto maridaje. Sin duda, una decida –y logradísima- apuesta por el compromiso, el entretenimiento y la taquilla. Pocos dan más. De paso, sirve como nueva muestra de ese pujante cine coreano que viene pegando tan fuere desde hace tiempo. El propio Joon-ho regaló a los aficionados al policíaco de nuevo cuño –ese que imprimiera SEVEN de David Fincher- hace ya quince años esa magistral MEMORIES OF MURDER (CRÓNICA DE UN ASESINO EN SERIE).

Y ya en plan guasón, merecería atención por poner aún más en el escaparate y propulsar mediáticamente a las patatas gallegas Bonillo. Tomen esto como una bromilla.

Esta es una respuesta un tanto apresurada –las grandes películas hay que reposarlas en el tiempo- a ese requerimiento del comienzo. Espero haber aclarado un poco más las cosas… o no.