martes, 23 de julio

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Lo único que espero es morir antes de que reviente todo

Gianni Vattimo, filósofo

Cine y TV

Adorada, adorable Doris Day

Por José Luis Vazquez

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Foto: sobermomsguide.com

Después de comer con una buena amiga me entero de la muerte de mi adorada y querida Doris Day. Pese a su vida agitada, me consuela saber que llegó en buena forma a la casi centena y que nos hizo disfrutar a muchos de sus numerosas y variadas virtudes artísticas.

Hace escasísimas fechas, sin imaginar que estaría tan cercano su fallecimiento, por mi cuenta, plena convicción y convencimiento programé en mi sesión de clásicos de los lunes en la taberna irlandesa Deicy Reillys, dos trabajos hoy en día no tan conocidos, pero de los más memorables en definitiva de quien fuera una auténtica estrella y esa enorme actriz y cantante norteamericana Doris Day, por la que yo siempre he sentido, desde mi niñez, verdadera debilidad. Tuvo que ver en ello las comedias en color que veía en aquella incipiente telefunken –o de otra marca, la memoria en esto me hace chiribitas- en blanco y negro, que protagonizara con su casi inseparable pareja de la década de los 60, Rock Hudson. Me refiero a CONFIDENCIAS A MEDIANOCHE o PIJAMA PARA DOS, dos piezas redondas e incuestionables del género.

El primero de ellos, el sensacional biopic y drama musical QUIÉREME O DÉJAME lo elegí para celebrar precisamente su cumpleaños -97 años- y para demostrar igualmente las dotes dramáticas de las que hizo gala a lo largo de su carrera. Contrastables ya en su cuarto papel para la sensacional EL TROMPETISTA (en la actualidad una de mis “top ten”), UN GRITO EN LA NIEBLA o en la segunda y colorida versión del propio Hitchcock de EL HOMBRE QUE SABÍA DEMASIADO. Aparte de un gran suspense, inevitable no asociarla aquí con el tema QUE SERA SERA que desgrana.

El segundo, JUEGO DE PIJAMAS, extraordinaria mezcla de cine musical, social y comedia, muchos años antes de BAILAR EN LA OSCURIDAD, lo seleccioné con motivo del fatídico desenlace de otro genio del cine USA, Stanley Donen. Es una obra maestra a reivindicar con carácter de urgencia.

Pocas semanas después, una de las que ha sido indiscutibles novias de América, icono sin duda de una determinada forma de hacer y proyectarse, me entero que nos ha dejado de este valle de tantas cosas.

Rubia, dulce y cándida, así muchas veces superficial y tontamente fue tachada esta descomunal profesional. Es posible que varios de sus personajes transmitieran o mostraran eso, lo cual a mí me resultaba tonificante, pero no deja de ser algo estrictamente achacable –rubia lo fue, claro- a sus papeles de ficción.

Llevaba mucho tiempo, desde que se retiró de los escenarios y los platós en 1968, hace más de 50 años, con EL NOVIO DE MAMÁ, erigiéndose en firme defensora de los derechos de los animales, supongo que lo que se entiende hoy en día como animalista. Hasta el punto de que en el pueblo en el que llevaba residiendo hace bastante tiempo, Carmel, del que fuera alcalde Clint Eastwood, recogía a diario en su coche todo tipo de seres irracionales que, en tantas ocasiones, lo son infinitamente menos que los supuestamente racionales.

Viuda y sola durante décadas, continuaba siendo una activista de pro en estas cuestiones. Republicana y cristiana, tal vez estas cartas de presentación pudieron “discriminarla” en cuanto al reconocimiento por parte de algunos intelectualillos.

Como curiosidad, informarles que le daba pánico volar. A nivel más dramático, tuvo una infancia traumática, sufrió malos tratos por parte de alguno de sus maridos y vio morir a su único hijo. Una biografía pues no precisamente muy feliz, aunque ella anestesiaba esos momentos con su aguantar el tipo y una sonrisa profidén encandiladora.

En el plano más lúdico y festivo, destacar que fue durante un largo período una intérprete muy popular, de las más queridas de la industria, gozando hasta el último momento del favor del público.

Para el recuerdo, que esto al fin y al cabo es lo que cuenta, su siempre cálida, entusiasta y gratificante presencia en algunas películas excelentes de los 50 y 60. Como ROMANZA EN ALTA MAR (qué ganas tengo de volver a ver este primoroso trabajo ambientado en un trasatlántico de ensueño y estudio, dirigida por el mismo individuo que firmara CASABLANCA, Michael Curtiz), NO ME MANDES FLORES (de nuevo con Hudson), JULIE, TÉ PARA DOS, DORIS DAY EN EL OESTE, la curiosísima y detectivesca CAPRICHO, SIEMPRE TÚ Y YO, ANOCHE CUANDO SE APAGÓ LA LUZ, AVISO DE TORMENTA (espléndido “thriller” antirracista de sus comienzos co protagonizado con un buen Ronald Reagan… a descubrir), EL AMOR NO PUEDE ESPERAR, DESAFÍO EN EL RANCHO, SU PEQUEÑA AVENTURA (el siempre elogiable James Garner sustituyendo eficazmente al habitual Hudson), ENSÉÑAME A QUERER (qué buen tándem forma con un crepuscular Clark Gable), SUAVE COMO VISÓN (tampoco el monarca Cary Grant se le resistió).

Es cierto que durante la mayor parte se se desenvolvió en el terreno de la comedia (en varias ocasiones con incrustaciones canoras), género del que ha sido una de sus reinas, pero como he constatado al principio de esta reseña, se desenvolvía con idéntico talento en cualquier otro registro.

Hollywood nunca la premiaría con ningún Oscar, aunque estuvo nominada en una ocasión (PIJAMA PARA DOS) y en cinco a los Globos de Oro (por igualmente PIJAMA PARA DOS, UN GRITO EN LA NIEBLA, JUMBO, MI MARIDO SE DIVIERTE, APÁRTATE CARIÑO.

Me da mucha pena su partida, la adoraba (tal como rezaba el título de un festivo musical con Jane Powell, ADORABLE COQUETA). Me hace feliz haber coincidido en el tiempo (el mundo resultaba más confortable sabiendo que ella asomaba por una pantalla, grande o pequeña, qué más daba) y disfrutado de su inagotable arte, que siempre estará ahí, al alcance de todos.

Descanse en paz.