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Educación

El nuevo ministro de Ciencia, Innovación y Universidades, Pedro Duque, es doctor honoris causa por la UNED

En su discurso de investidura, pronunciado en junio de 2016, afirmó que el futuro está en la educación a distancia y felicitó a la universidad por haber finalizado con éxito la "travesía del desierto"

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Fuente: Itziar Romera Edición web: Elena Lobato Comunicación UNED

Pedro Duque, Ingeniero Aeronáutico, astronauta y nuevo ministro de Ciencia, Innovación y Universidades en el Gobierno de Pedro Sánchez, fue investido en junio de 2016 doctor honoris causa por la UNED a propuesta de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Industriales de la universidad, que celebraba entonces sus 40 años de existencia. El profesor de Ingeniería de Sistemas y Automática del Departamento de Ingeniería Eléctrica, Electrónica y de Control de la Escuela, Francisco Mur, fue el padrino de Duque en el proceso de investidura; en la laudatio sobre el ahora ministro, destacó la conexión entre la enseñanza a distancia que ofrece la UNED con la especialización del astronauta en adaptar experimentos científicos para ser realizados en espacios remotos. Por su parte, Pedro Duque hizo referencia en su discurso a lo importante que ha sido para la actividad espacial todos los avances científicos y técnicos en materia de transmisión de información a distancia, afirmando que “a lo mejor podríamos aprender de la UNED en este sentido” y destacando que “si alguien tenía dudas sobre la UNED en el pasado, ahora más que nunca su modelo se reivindica a pasos agigantados, y de hecho se traspasa en gran parte, paulatinamente, al resto de universidades, con excepción solamente de las prácticas de laboratorio o las visitas a lugares históricos e irrepetibles. El futuro, desde luego, es la educación a distancia, y os felicito por haber hecho la travesía del desierto y llegar los primeros”.

Recién nombrado doctor honoris causa, Pedro Duque reflexionó sobre los estudios universitarios de Ingeniería, probablemente sin tener en cuenta en aquel momento que el devenir de las universidades españolas recaería sobre su persona en apenas dos años. “A lo largo de mi vida profesional”, señaló, “he visto que existe mucha coincidencia en sentido horizontal entre las diversas ramas tradicionales de la Ingeniería, que se separan más bien por el tipo de 'ingenios', aparatos o construcciones al cual están destinadas. De hecho, en ciertos sistemas universitarios de otros países existen ya ingenierías transversales como las de Calidad, Control, Sistemas, o la de Operaciones”, añadiendo que, con independencia de la clasificación que se establezca para ellas, “en general nos dedicamos todos a un objetivo común: a convertir el conocimiento científico en progreso material para la Humanidad”. “La Ingeniería”, señaló, “ejerce su influencia positiva sobre la ciencia. No en vano, [la Ingeniería] es la mejor manera de obtener rendimiento económico de la ciencia”.

Como ingeniero, astronauta y docente, las últimas palabras del actual ministro de Ciencia, Innovación y Universidades estuvieron dedicadas a la relación bidireccional entre la UNED y su concepto de educación a distancia y la actividad espacial. Por un lado, “la lejanía y la imposibilidad de traer los equipos para repararlos una vez están allí, hacen de la actividad espacial un prescriptor idóneo para los avances, científicos y técnicos, en materia de transmisión de información a distancia. Empleamos para casi todo lo que hacemos términos con la partícula “tele-”: telemetría, telecomando, teleciencia, telemedicina y, por supuesto también, teleformación. Cada vez más frecuentemente recurrimos a enviar materiales de formación a los astronautas para mostrarles cómo realizar actividades inicialmente no previstas”. 

Por otro lado, “los desarrollos de tecnología de las últimas décadas, algunos de los cuales fueron propiciados por el impulso de la Ingeniería Espacial (por ejemplo, las cámaras digitales), han resultado un cambio muy importante en la capacidad de comunicación e interacción entre personas que se encuentran a distancia”, dando paso a una revolución de la que la UNED ha sabido valerse para evolucionar con su tiempo. “Los de mi generación”, finalizó Duque, “hemos asistido a un cambio radical en los modos de comunicarse entre las personas, y ahora la forma más de moda de adquirir conocimiento es, en realidad, a distancia y sin moverse de casa”.

Apostar por aprender

En la rueda de prensa previa al acto de investidura, Pedro Duque reconoció que, aunque no es lo que más le complacía, la fama le había llegado, más que sus méritos científicos y tecnológicos, por sus apariciones de televisión. “Cuando en España se reconozca socialmente la labor de los científicos, los ingenieros y los técnicos, saldremos del hoyo en que nos hemos metido nosotros mismos”.

Preguntado sobre qué decir a los chavales que de niños sueñan con ser astronautas y, al llegar al Bachillerato se desaniman con el duro aprendizaje de Física y Matemáticas o dudan de entregar media juventud a la carrera de Ingeniero, Duque contestó que “les diría que apuesten por aprender. El saber cuesta, pero sólo el conocimiento te permite apreciar y disfrutar a fondo del mundo que te rodea. Si vas al Museo del Prado y no has aprendido nada de Arte, saldrás diciendo ‘qué mono’, pero si conoces la pintura y al autor, lo disfrutarás más. Si sales al campo, pasear es agradable, pero si sabes algo de Botánica el paseo puede ser una aventura. El conocimiento te permite detectar lo que te rodea, apreciarlo y disfrutar doblemente, profundamente de ello. Lo mismo pasa con la Ciencia y la Ingeniería, primero diseñas un experimento y cuando lo ejecutas te diviertes, lo aprecias y lo disfrutas con todos los sentidos”.