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En todo ser humano hay grandeza

Mario Alonso Puig, cirujano

Cine y TV

Veranos azules con Antonio Mercero

Por José Luis Vázquez

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Foto: yofuiaegb.com

Corría el año 1977 y un mozalbete de apenas 14 años, inoculado ya irremisiblemente por el gran cine americano, disfrutaba en sala y pantalla grande, en las del añorado cine Castillo ciudadrealeño, con una simpática, divertida e incluso crítica sin hacer escarnio producción española titulada LA GUERRA DE PAPÁ, todo un taquillazo en plena era ya de STAR WARS.

El crío protagonista, el querubín Lolo García, todo naturalidad y desparpajo, tuvo tal tirón que al año siguiente protagonizaría con idéntico maestro de ceremonias, otro proyecto de tirón (mediático que se diría ahora), TOBI. El maestro de ceremonias en cuestión era Antonio Mercero.

Me levanto –y me acuesto a esas horas imposibles para la mayoría de los mortales- y aparte de toparme con el extraordinario discurso de la admirable Inés Arrimadas -Iceta está también brillante- en el Parlamento catalán (esto no es negociable, se puede aplaudir desde cualquier posicionamiento, no es cuestión de siglas o ideologías, sino de respeto, de decencia, sentido común), me despacho con el fallecimiento a los 82 años de este excelente cineasta y profesional de la televisión, vasco de nacimiento y universal de corazón. Inevitablemente se me agolpan los recuerdos.

Enseguida tomé nota de su nombre. Ya lo hacía a esos años. Me sabía nombres completos de fichas de películas: actores, fotógrafos, músicos… El cine y la televisión eran ya mi Biblia.

Cuatro años más tarde, amanezco una sobremesa de domingo con una serie sobre chavales de mi edad en un casi idílico pueblo malagueño, Nerja, pero que abordaba asuntos muy reales, de adolescencia, de mayores, de cotidianidad, de aprender a crecer y madurar. Se llamaba y se llama VERANO AZUL. Y pese a lo expuesto anteriormente no daba la brasa, todo era muy reconocible y contado con un lenguaje muy natural, accesible a cualquiera.

Se estrenó el 11 de octubre de 1981 y la última entrega se emitió el 14 de febrero de 1982, a punto de cumplirse un año del golpe de Tejero. 19 capítulos en total, alguno descacharrante (NO, NOS MOVERÁN) y otros de una enorme emotividad, como el de la muerte de Chanquete o EL FINAL DEL VERANO.

Fue todo un fenómeno de la (T)televisión (E)española, de la única que había en aquel momento y de la general de cualquier época. Precisamente el ser única le confirió un reconocimiento y popularidad impensables hoy en día.

Fue entonces cuando decidí hacer un seguimiento de su creador, de nuevo Mercero, y me di cuenta ya en ese momento de que estaba ante un profesional como la copa de un pino.

Poco tiempo después descubrí, también en la caja cuadrada, su primer largometraje tras las cámaras fechado en 1963, SE NECESITA CHICO, una agradable historia sobre un chaval de 14 años, recadista en una tienda de flores.

En su último trabajo, de 2007, ¿Y TÚ QUIÉN ERES?, con los muy grandes Manuel Alexandre y José Luis López Vázquez, abordaba algo que ya le había invadido y que acabaría siendo la definitiva causa de su ostracismo estos años, el devastador e implacable alzheimer.

Recordaba su hijo cuando le concedieron el Goya algo muy bonito. Como está perdiendo la memoria, su película favorita, CANTANDO BAJO LA LLUVIA, siempre la puede ver miles de veces y pensar que lo hace por primera vez.

Entre medias de estos dos títulos citados, cientos de horas de televisión y numerosos largometrajes de considerable calidad: DON JUAN, LA CABINA, LA HORA DE LOS VALIENTES, FARMACIA DE GUARDIA, PLANTA 4ª, CRÓNICAS DE UN PUEBLO, LA GIOCONDA ESTÁ TRISTE, ESPÉRAME EN EL CIELO…

Su cine, sus diversas facetas en general, se caracterizaban por mostrarnos personajes amables, afables, razonables, humanistas. Y situaciones solucionables, a las que aportaba unas cuantas pizcas de disposición y positividad. Él también exudaba, proyectaba todo eso.

Descanse en paz alguien que acompañó con su arte las horas de solaz de un niño, de un joven y de un tipo ya madurito.

 

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