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Sociedad

"Si la capilla mudéjar se hunde, y con ella, el resto de la ermita, ni la parroquia ni la cofradía de San Sebastián seremos los únicos responsables"

La Hermandad de San Sebastián emite un comunicado sobre la restauración de la ermita. Echan en falta una mayor implicación del Ayuntamiento para encontrar una solución al problema, y acusan a los gobernantes municipales de falta de responsabilidad.

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La parroquia de Santa Catalina y la hermandad de San Sebastián anuncian el aplazamiento indefinido de las obras de restauración de la ermita. A través de un extenso comunicado de prensa, explican que el proyecto es inviable mientras no se desbloquee el derrumbe de la vivienda colindante al templo religioso. Echan en falta una mayor implicación del Ayuntamiento para encontrar una solución al problema, y acusan a los gobernantes municipales de falta de responsabilidad.

El escrito, firmado por el Consejo de Economía de la Parroquia de Santa Catalina y la junta directiva de la hermandad de San Sebastián, con su párroco al frente, indica que “muy a nuestro pesar, se pospone la obra de restauración de los tejados de la ermita, teniendo ya el proyecto prácticamente concluido y pagado”. Dicho proyecto prioriza la intervención con carácter de urgencia en la capilla del artesonado mudéjar que sirve hoy de sacristía, “si bien eso es imposible con la casa del vecino cargando sobre los muros de la ermita, por lo que, siguiendo el plan director de la obra, desembarazar los muros de esta carga añadida es preceptivo y previo a cualquier otra intervención que podamos realizar”.

El comunicado habla de la propuesta realizada a la anterior corporación municipal, y también a la actual, para la adquisición de dicho inmueble o que mediaran para encontrar alguna solución “esta mediación es algo que, entendemos, compete a la Administración local, más tratándose de un bien patrimonial tan importante para nuestro pueblo”. En todo caso, reiteran que “en ningún momento hemos pedido dinero, ni una casa, ni más espacio de jardín para El Santo, sino mediación para facilitar la restauración que vamos a hacer con nuestros propios medios”.

El texto recalca que “la corporación anterior aceptó la petición valorando que la compra de la casa por parte del Ayuntamiento era una buena solución, pero no llegó a materializar dicha compra, aunque sí recogió en presupuestos una partida de 110.000 euros para la adecuación del entorno de la ermita”. Mientras tanto, el actual equipo de gobierno, “debido a inconvenientes de tipo técnico o legal, según se nos dice, ha descartado la ejecución de esa partida, así como todas las propuestas de intervención que hemos realizado”. Al respecto, añaden que “en las últimas sesiones del Pleno, instan para que sea la parroquia quien resuelva por su cuenta los problemas medianeros con la propiedad de la casa colindante, o si es el caso, se haga cargo de su adquisición”.

Por todo ello, los colectivos firmantes manifiestan que: “litigar con los vecinos por problemas medianeros que arrancan hace más de ciento cincuenta años es una misión que excede nuestras competencias. La ermita no es domicilio particular sino un Bien de Interés Cultural con afecciones muy serias que precisan la inevitable demolición total o parcial del edificio colindante”. Tanto la parroquia, como la hermandad, tienen claro que sus escasos recursos económicos se deben emplear en restaurar la ermita y no en comprar, y después tener que hundir, la casa en cuestión. “Con una previsión de gasto para el conjunto del proyecto de unos trescientos mil euros y unos recursos que en la actualidad no exceden de los setenta mil, sólo podemos pensar en arreglar la ermita. Todo lo demás nos sobrepasa”.

El desenlace pasa por una mayor implicación del Ayuntamiento, según indican, “una implicación que, hoy por hoy, parece imposible de concretar no solo por la vía de la compra del inmueble, que ya han descartado, sino también por el arbitraje de otro tipo de soluciones que nos permitan iniciar el proyecto”. Sobre este asunto, el documento recalca “lamentamos la falta de responsabilidad y de visión de nuestros gobernantes municipales. Los de antes no llegaron a realizar lo que comprometieron, y los de ahora no quieren o no ven posible dar continuidad a la iniciativa de los anteriores ejecutando una partida presupuestaria que estaba aprobada, ni tampoco buscando otra solución al problema planteado”.

Lamentan el dinero perdido en el plan director y en el proyecto de restauración que cifran en 15.000 euros “un dinero que nos ha costado mucho trabajo ahorrar y que ahora vamos a perder al no poder desarrollar la obra”. El comunicado concluye con el siguiente mensaje: “si la capilla mudéjar se hunde, y con ella, el resto de la ermita, ni la parroquia ni la cofradía de San Sebastián seremos los únicos responsables”. El texto fue leído por el secretario de la cofradía, Jesús Delgado, que estuvo arropado por sus compañeros de directiva, el párroco Benjamín Rey y otros componentes del consejo de economía de la parroquia.