miercoles, 19 de junio

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Opinión

La vergüenza política y sus distintos raseros

Por Fermín Gassol Peco.

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Tras la consulta realizada a las bases por el partido socialista, su secretario de organización y número tres, Santos Cerdán, se congratulaba, tanto de la iniciativa como del resultado obtenido, a la vez que lanzaba un doble dardo a la derecha, en concreto al Partido Popular afeándole que sus afiliados nunca pudieron votar los pactos de la vergüenza de su partido con Vox. Ni les dieron la posibilidad  de votar el pacto, calificándolo además de vergonzoso. 

La vergüenza como tantos términos utilizados en el mundo de la política siempre está sujeta a los raseros de los propios intereses. Para el PSOE de Sánchez, VOX es el único partido que resulta una vergüenza y un peligro para la democracia; sin embargo, Podemos, Sumar, Bildu y todos los partidos independentistas de cualquier signo, no. La razón que dan los dirigentes socialistas es la de que todos estos partidos están legitimados por las urnas, olvidando que VOX también lo está.   

Puestos a establecer la correspondiente simetría entre los partidos de izquierda y derecha, habría que decirle a Santos Cerdán, a Sánchez y al PSOE como partido, que sus pactos con Podemos también podrían considerarse vergonzosos. Si no fuera así estaríamos una vez más ante la supremacía política de la izquierda, ante la idea de que la democracia estaría identificada casi de forma exclusiva con la izquierda, desde luego mucho más que con la derecha, independientemente de los votos obtenidos y desde esa creencia de superioridad moral política, poder embarcarse en cualquier iniciativa que considere y le brinde la ocasión.  

Siguiendo con esta simetría político-estética y desde la desaparición de Ciudadanos, cuatro son los partidos que aglutinan a la inmensa mayoría de electores. VOX- PP-PSOE y Podemos, ahora Sumar. Cuatro partidos de implantación nacional, cada cual con su programa político, que obtuvieron en las últimas elecciones casi veintidós millones de votos, de ellos P.P. y PSOE diez y seis, con Sumar y VOX en empate técnico. De ahí que, como dije anteriormente y remitiéndome a la lógica y ecuanimidad política, lo dicho por el señor Cerdán sería aplicable de igual manera a su lado del espectro político. 

Pero en este espectro político de nuestra nación, existen otros partidos de implantación autonómica con ideologías encontradas unidos en lograr la independencia. Partidos que van directamente contra todas las instituciones del Estado como estrategia política. 

La última iniciativa que Pedro Sánchez ha tomado y cuyo acuerdo acaba de salir hoy a la luz en forma de distintas concesiones al aún fugitivo Puigdemont, resultan ser para millones de españoles, no solo de derechas, una vergonzosa claudicación.  

Tras la firma del pacto del PSOE con Junts, en la que se incluyen cláusulas, previsibles por otro lado, como la una negociación para un referéndum de autodeterminación, negada por activa y por pasiva, como en el caso de la amnistía, el sometimiento del poder judicial al Parlamento y un verificador internacional como si de dos naciones se tratara, Puigdemont ya ha avisado que para que la legislatura continúe, los únicos límites los pondrá el parlamento catalán. Es decir, la nación española, el gobierno español a expensas de lo que decidan quienes no quieren formar parte de ella. ¿Vergonzoso señor Cerdán?  Mucho más que eso, algo que me resulta muy difícil y doloroso calificar. Y a todo esto, en el PSOE ni una sola crítica excepto la de García Page y la de antiguos dirigentes, en un partido socialista que está procurando la desigualdad entre las autonomías y entre los españoles. Un partido en el que sus dirigentes se comportan, siento decirlo, como un bando de estorninos, Si a esto lo llaman, diálogo, progresismo y libertad, que por consignas vistuales que no quede.