Estreno en Royal City

 

El aceite de la vida (1992)

Director: George Miller

Intérpretes: Nick Nolte, Susan Sarandon, Peter Ustinov, Zack O'Malley Greenburg, Ann Hearn, James Rebhorn, Laura Linney, Kathleen Wilhoite, Gerry Bamman, Maduka Steady, Margo Martindale, Paul Lazar, LaTanya Richardson, Colin Ward, Michael O'Neill

Sinopsis: Lorenzo Odone, hijo único de unos inmigrantes italianos que viven en los Estados Unidos, comienza a desarrollar a los tres años una grave enfermedad neurológica para la cual no existe ningún tratamiento conocido. En muy poco tiempo, el niño, que era absolutamente normal, queda postrado en la cama: no puede andar, ni ver ni hablar. Sus padres, sin embargo, no se rinden y luchan sin tregua hasta agotar todos los recursos a su alcance. A pesar de que ninguno de los dos es médico, empiezan a estudiar genética, biología, neurología... y buscan ayuda en todos los frentes médicos posibles. (FILMAFFINITY)

Crítica de José Luis Vázquez

Valoración: 5 estrellas

Admirable y no suficientemente ponderada producción norteamericana de 1992 que tuvo dos nominaciones al Oscar, a la actriz principal y al guion original basado en estrictos hechos reales.

Les recuerdo que fue el mismo año en el que cosecharon estatuillas o fueron nominados SIN PERDÓN (mejor película y director), ALGUNOS HOMBRES BUENOS, REGRESO A HOWARDS END, ESENCIA DE MUJER, GLENGARRY GLEN ROSS, EL JUEGO DE HOLLYWOOD, MARIDOS Y MUJERES, PASSION FISH, EL RÍO DE LA VIDA, MALCOLM X o el DRÁCULA de Coppola entre otras.

Este drama humano de tenacidad, fe y arrojo disfrutó del beneplácito del público y el relativo de la crítica, pues su valor me parece superior al que mis colegas le reconocieron en general en su momento.

Fue dirigido con plena inspiración por George Miller. No se olvide que este cineasta se caracteriza por proyectos singulares y de una calidad media considerable. Es el responsable de la extraordinaria saga de MAD MAX y de su reciente “epígono” FURIA EN LA CARRETERA, HAPPY FEET (Óscar a película de animación), BABE EL CERDITO EN LA CIUDAD (secuela aún mejor y más oscura de la previa EL CERDITO VALIENTE), UNA FOCA EN MI CASA o LAS BRUJAS DE EASTWICK. Como pueden comprobar, una trayectoria singular, personal y brillantísima.

Principalmente su filmografía está nutrida por trabajos de corte infantil y fantástico, pero en la que también tienen cabida títulos más adultos como este, en el que hace gala de una innata capacidad para conmover y emocionar.

Como siempre suele ser norma en su estilo, muestra un ritmo y una agilidad que provoca que sea difícil despegar la mirada de ante lo que se desliza en pantalla.

Supongo que en esta ocasión se sintió especialmente sobrecogido por la historia que aquí nos cuenta, la lucha de unos padres por prolongar la vida de su hijo diagnosticado con una de esas raras y casi fulminantes enfermedades. En este caso la adrenoleucodistrofia (ALD), también conocida como Schilder.

No demasiado conocida, no al menos todo lo que se debiera pese a tener en cuenta su excepcionalidad, está producida por un fallo genético que afecta al metabolismo y provoca una degeneración en el cerebro. Evidentemente no soy profesional médico y me he limitado a recabar la información a través del cada vez más imprescindible Google.

Precisamente los mecanismos que la causan están expuestos de manera didáctica y pedagógica. Y también resulta clara en la terapia que propone, basada en la ingesta de aceites domésticos: oliva, soja y colza.

Pero, sobre todo, EL ACEITE DE LA VIDA o EL ACEITE DE LORENZO en el original, constituye un canto a la lucha personal de unos padres que han servido de inspiración a otros miles; a no bajar nunca los brazos; a no rendirse. Y al poder de la “sociedad científica”. También al esfuerzo, sacrificio y sufrimiento de una familia verdaderamente excepcional

Y algo mucho más revelador que no voy a desvelar y que se puede resumir en la esclarecedora secuencia de la entrevista en ese despacho rebosante de libros del experto, en información, pero carente de un solo indicio o de luz sobre algún tipo de tratamiento efectivo. Queda claro que Miller no da puntada sin hilo, ni en este ni aún en su trabajo más escapista (MAD MAX: FURIA EN LA CARRETERA, aparte de un espectáculo felizmente apabullante y virtuoso, es un genuino ejercicio de empoderamiento femenino).

A su irreprochable acabado contribuyen poderosamente las extraordinarias interpretaciones del trío protagonista: Susan Sarandon, Nick Nolte y el sorprendente pequeño Zack O´Malley Greenburg. Los tres transmiten toda la lucha y el dolor que conllevó su historia.

Téngase también en cuenta su banda sonora, compuesta en parte por exquisita música clásica, desde arias de LA TRAVIATA o L´ELIXIR D´AMORE de Donizzetti (la imprescindible UNA FURTIVA LAGRIMA) hasta el adagieto de la 5ª Sinfonía de Gustav Mahler, ya saben, MUERTE EN VENECIA.

Parece ser que a fecha de la que escribo esta crítica –mayo de 2019- no existe cura para lo que se expone… pero no duden que están ante una obra esperanzadora. E, insisto, magnífica.

Sin duda, una de las mejores, sobrias, tensas y nada efectistas propuestas sobre los enfermos y su entorno más próximo.

José Luis Vázquez

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