domingo, 29 de marzo

Ciudad Real

Visita nuestra página en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Instagram
Buscar
Logotipo de Ciudad Real Digital

Haciendo las américas

Con el tiempo

por Lola Romero (Houston)

Compartir en Facebook Compartir en Twitter Imprimir artículo

Empezamos la semana con diez grados de máxima y la vamos a terminar con veinticinco. Con temperaturas que han oscilado hasta veinte grados de un día para otro, o de la mañana a la tarde incluso, os podéis imaginar el lío de ropa que llevamos. Texas es ese estado en el que puedes tener las cuatro estaciones en un solo día, como dice uno de los miles de “memes” que circulan por las redes sociales.

Acostumbrada a hacer mis cambios de armario en España en otoño y principios de verano, cuando llegué aquí anduve los primeros meses un poco despistada. En enero y febrero, un día necesitaba el abrigo, y al siguiente sólo una chaqueta finita, o incluso apetecía ponerse algo de manga corta. … Con el tiempo, aunque sigo guardando en los altillos la ropa “muy” de verano, me he acostumbrado a tener un poco de todo a mano. Y que los armarios aquí sean vestidores por los que se puede caminar y tengan tanto espacio, ayuda bastante, claro.

Es una de las cosas que se aprenden al principio: al menos en esta parte de Texas, la gente se viste con el tiempo, no con la estación. Por eso, y por los fenómenos meteorológicos típicos de esta área, las aplicaciones del tiempo son tan populares. Si la gente ve que va a hacer veinte grados, se ponen chaqueta finita, y si ven que va a hacer frío, ropa de invierno. Por eso es divertido ver que un día parecemos esquimales y al siguiente, playeros. O casi.

A los españoles todavía nos cuesta un poco. A no ser que vaya a hacer calor-calor, como solemos decir, en esta época nos vestimos de invierno. Es verdad que usamos más ropa de “entretiempo” que en España, pero yo no renuncio, por ejemplo, a mis medias de colores o mis vestidos de manga larga. Y no se me ocurre ponerme sandalias en enero como veo todos estos días en la oficina. O las chanclas con el abrigo, que también se ve bastante…

Y es que esa es otra historia. Parece que aquí no tienen o no han llegado a existir ciertas normas no escritas que yo he escuchado toda la vida en mi casa, y en las casas de mis amigas, familia, conocidos, compañeros de trabajo... como que no se llevan botas altas sin medias, o jersey de cuello vuelto con sandalias de tiras, o camisa de manga corta con camiseta interior debajo (también de manga corta, eso sí), y eso lo veo todos los días aquí. Ya no me hace daño a la vista, pero me sigue chocando. Supongo que es una de esas cosas culturales: les da bastante igual lo que diga la gente, cada uno es libre de ponerse lo que quiera, y como quiera. Lo que, en el fondo, creo que es más sano que nuestra tendencia natural a la crítica.

Acabo de comprobar que la próxima semana hará menos calor que ésta, así que lo tendré en cuenta para planificar los atuendos. Sobre todo los de mi hijo, que como un día no mire el tiempo, lo mismo vuelve helado del colegio que sudando como un pollito. Claro que, como cuando hace una pizca de calor ya ponen el aire acondicionado (sí, en enero), casi prefiero mandarlo al cole con abrigo…

Foto: Uno de estos días. Estaba nublado y lluvioso, pero ya veis que temperatura a medio día. Y qué poca diferencia entre la máxima y la mínima.