domingo, 24 de marzo

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La vida ha sido dura para mí, pero ser actriz es pan comido

Carmen Maura, actriz

Haciendo las américas

Películas

por Lola Romero (Houston)

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Cuando escribo esto, todavía no se conoce el nombre de los ganadores de los Óscars. En un rato conectaré la tele para empezar a ver la llegada de las “estrellas” al Dolby Theatre de Los Ángeles, y después seguiré la gala en la medida de lo posible (mientras preparo la cena, las comidas del lunes, las ropas de la semana...), pero tengo que confesar que este año estoy perdidísima. Me encanta el cine, pero desde que me vine a vivir a Houston, por ejemplo, he podido ir pocas veces “a las películas”, como dicen aquí al hecho de ir al cine en sí. Y este año he de añadir, no sin cierta vergüenza, que sólo he visto una de entre todas las nominadas a “Mejor película”: Black Panther o Pantera Negra. Así que he pensado que mejor le dejaré la crítica y la crónica de las y los premiados a nuestro común amigo Vázquez, que él es el que de verdad sabe de esto. Y las ha visto todas o casi todas…

Pero, aprovechando la ocasión, yo hoy quería hablar del cine precisamente, de la “experiencia” de acudir a una sala aquí, ya que aunque no muchas veces, como decía más arriba, sí he podido disfrutar de buenas películas en diferentes salas de este nuestro bosque al norte de Houston. Y es que no sé cómo está ahora mismo la cosa en España, pero aquí el cine sigue siendo una de las actividades número uno del fin de semana, y, al menos en nuestra zona, para unos cien mil habitantes hay cinco “mega cines”, con otros dos proyectados que abrirán pronto sus puertas.

De hecho, puedo hablar hasta de cierta evolución desde la primera vez que fuimos hace tres o cuatro años, a la última vez, el fin de semana pasado. Recuerdo aquella primera vez bien por varios motivos, como que todavía no nos defendíamos muy bien con las versiones originales sin subtítulos, por lo que solicitamos un aparato que, leímos, había disponible. Resultó ser una especie de pantalla montada en un palo articulado, que se encajaba en el soporte para bebidas del asiento y que se podía regular en altura para colocarla de tal modo que pudieras leer los subtítulos que iban sincronizados con la película. No era incómodo del todo, y nos ayudó bastante a seguir el argumento. Pero también recuerdo aquel día que nos llamó la atención que la gente cenaba en la sala. En el bar del cine servían mucho más que palomitas o bebidas, y la gente entraba con bandejas repletas de nachos con salsas, perritos calientes, hamburguesas o porciones de pizza. El ruido y los olores no es que fueran muy agradables, pero al público en general no parecía molestarle.

Después de esta vez, acudí con una amiga a ver La La Land a otra sala diferente. Había pasado un año o dos y ya no necesité subtítulos, pero cené un perrito caliente mientras arrancaban las primeras melodías. Y unos meses después, en verano, acudí sola a ver Baby Driver (no sé cómo se llamó en España), mientras mi marido y mi hijo ya estaban de vacaciones en nuestro país. De esta vez recuerdo que pensé en lo cómodas que eran las butacas, aunque la primera palabra que me viene a la mente es “sillones”,  ya que se parecían más a un cómodo sillón, espacioso y mullido.

Y de la última vez, el fin de semana pasado, aparte de que fuera una película en 3D (Alita, de Robert Rodríguez), y de que nos gustara bastante, me quedo precisamente con la evolución de los “sillones”. Me dicen que ahora todos los cines son así aquí: con enormes sillones reclinables, con apoyapiés y el doble de espacio entre filas. Lo pagas, claro, pero al final sí que es toda una experiencia…

No sé si añadir que en la casa que nos compramos hace un año y medio, los anteriores dueños tenían instalado un mini cine en la planta de arriba, con una pantalla grande, proyector y sillones reclinables, que dejaron completamente montado, así que en este tiempo quizá no hemos echado tanto de menos el acudir “a los teatros”, como llaman aquí al cine-edificio-conjunto de salas, porque lo teníamos en casa. Pero después del fin de semana pasado, quizá retomemos la costumbre de disfrutar de los estrenos en una sala “de verdad”.

En fin, llega la hora y empieza la gala de los Óscars 2019. Voy a ver qué pasa. Sobre los ganadores, ya sabéis… Lo que diga Vázquez.

 

Foto: La foto es de Greater Riverview Chamber of Commerce. Le hice una a mi marido muy parecida a esta, pero no me deja compartirla. Así que he tomado una de la misma cadena de cines y la misma disposición que la sala donde fuimos la última vez.