domingo, 26 de enero

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Estreno en Royal City

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Intemperie ()

Director: Benito Zambrano

Intérpretes: Luis Tosar, Luis Callejo, Jaime López, Vicente Romero, Manolo Caro, Kandido Uranga, Mona Martínez, Miguel Flor De Lima, Yoima Valdés, María Alfonsa Rosso, Adriano Carvalho, Juanan Lumbreras, Carlos Cabra

Sinopsis: Un niño que ha escapado de su pueblo escucha los gritos de los hombres que le buscan. Lo que queda ante él es una llanura infinita y árida que deberá atravesar si quiere alejarse definitivamente del infierno del que huye. Ante el acecho de sus perseguidores al servicio del capataz del pueblo, sus pasos se cruzarán con los de un pastor que le ofrece protección y, a partir de ese momento, ya nada será igual para ninguno de los dos.

Crítica de José Luis Vázquez

Valoración: 5 estrellas

Tras finalizar su proyección, tengo claro que INTEMPERIE pasa a ser una de las cinco grandes películas españolas de 2019 junto a DOLOR Y GLORIA, MIENTRAS DURE LA GUERRA, LA TRINCHERA INFINITA y QUIEN A HIERRO MATA. Como viene siendo norma en los últimos años, el último cuarto del curso suele producir en nuestra cinematografía unos réditos artísticos considerables, incluso espectaculares.

Dedicada a todos los que enseñan a perdonar (extraído de la película)

“Tú tienes toda la vida por delante, niño, no la malgastes odiando” (Luis Tosar)

“De nuestra Guerra (Civil) mejor no hablar” (Luis Tosar)

“Cuánto has crecido, niño, cuánto has crecido” (Luis Tosar)

 

No me importa que en Benito Zambrano, asomen, a veces sutilmente como aquí es el caso, virutas un tanto sectarias, que se pueden percibir en el trazo impoluto de los personajes de un lado de la sociedad española de las últimas décadas cuyo origen hay que buscarlo en el enfrentamiento de la Guerra Civil y absolutamente perversos, de una pieza, en el otro. Me da igual si a cambio consigue –lo que no sucedió con su anterior trabajo, LA VOZ DORMIDA, sí con su espléndido debut, SOLAS… y entre medias se sitúa su notabilísimo HABANA BLUES… 4 largometrajes en total y la apreciable miniserie PADRE CORAJE- algo tan admirable y plausible como IMTEMPERIE, escueto y más que suficiente título para exponer lo que expone… intemperie social, intemperie infantil, intemperie física, intemperie de un país.

Consigue un tono de western ibérico, sureño, montaraz, de secarral, de posguerra, trufado de aridez y dolorosa perturbación. Su final es digno del mejor exponente de Far West.

Además, supone una especie de cuento de terror adulto, en el que los vértices del triángulo los constituyen un cabrero sentenciador que  no es sino un alma bondadosa, como lo era la reparadora anciana Lillian Gish de la genial LA NOCHE DEL CAZADOR (otro cuento de ogros y hadas, de gente perversa y ángeles terrenales), un niño admirable, vivísimo, acorralado y lacerado por la depravación de adultos y pavorosos monstruos y un capataz digno de cualquier película del género, pero con unos perfiles malvados muy propios del momento y lugar, la España sureña de una década después de finalizada la Guerra Civil.

Con estos mimbres de partida, con unos actores imponentes (Luis Tosar viene constituyendo un valor seguro desde tiempo inmemorial, Luis Callejo lo vuelve a clavar como malvado y el niño Jaime López muestra un aplomo como ese valiente, resistente y devastado chaval digno de toda mención), con un paisaje agostado, casi marchito espléndidamente retratado y con un pulso ejemplar en la dirección de Zambrano, capaz de poner rápidamente en situación con una ambientación inicial en cuevas que se va trocando en crispado trasiego a campo abierto. Paisajes no solo físicos sino morales. Adornado todo ello con unas panorámicas excelentes, dignas del género al que otorgaran categoría máxima –este no lo es en su sentido estricto ni ubicación, pero sí en su espíritu- tipos y cineastas tan “insignificantes” como John Ford, Anthony Mann, Howard Hawks, Sam Peckinpah, Raoul Walsh o Clint Eastwood entre tantísimos otros. Por cierto, en propias declaraciones de su máximo responsable, SIN PERDÓN estuvo planeando casi en todo momento por su mente durante el rodaje.

No es menos cierto que Jesús Carrasco como autor de la novela que la ha inspirado ya había puesto a disposición de sus creadores, un material dramático francamente destacable, pero ya saben, al menos lo más curtidos, que luego las traslaciones a la gran pantalla pueden resultar otra cosa. Y persevero en no meterme en estos terrenos un tanto pantanosos que casi siempre –salvo alguna puntual recaída- he evitado por norma. El cine es el cine y la literatura, aunque por supuesto, vayan estrechísimamente unidos; es más, como es el caso de su armonía y conjunción pueden salir obras tan estupendas y estimulantes como ésta.

Angustiosa, vibrante, me cuesta pensar –pese a haber tenido algunas críticas tibias- que pueda resultar indiferente esta historia de pobreza y dignidad ética, sometimiento y rebelión, de saña y perdón. Al respecto, es curioso como con –de nuevo- relativa sutileza incluye un tema hoy candente en la sociedad española, como es la justa causa del debido reposo a las víctimas de las fosas comunes de nuestra Guerra Civil, mediante una de las muchas frases del taciturno Tosar a propósito de esto: “Hay vivos que no merecen respeto, pero los muerto sí”.

Respeto y mucho es lo que merece esta película de un renacidísimo Zambrano. Enhorabuena.

José Luis Vázquez