viernes, 22 de noviembre

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Una película ha de ser una montaña rusa emocional

Peter Del Veccho, productor de Frozen II y vicepresidente de Disney

Estreno en Royal City

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Terminator: Destino oscuro ()

Director: Tim Miller

Intérpretes: Natalia Reyes, Mackenzie Davis, Linda Hamilton, Arnold Schwarzenegger, Gabriel Luna, Diego Boneta, Enrique Arce, Tristán Ulloa, Alicia Borrachero, Edward Furlong

Sinopsis: En esta nueva entrega, volvemos a ver a Linda Hamilton como una veterana y endurecida Sarah Connor, que tendrá que pasar el testigo a nuevas heroínas interpretadas por Mackenzie Davis (Blade Runner 2049) y Natalia Reyes. Arnold Schwarzenegger también regresará para interpretar al icónico Terminator (con Brett Azar haciendo de doble de cuerpo, de tal forma que el rostro rejuvenecido de Arnold se superpondrá digitalmente), pero sigue siendo un misterio qué sucederá en torno al personaje de John Connor. Está confirmado que lo veremos en secuencias de flashback (probablemente, de regreso a 1991, con Jude Collie poniendo cuerpo y quizás rostro al personaje), pero no está claro si seguirá vivo durante los acontecimientos principales de la película.

Crítica de José Luis Vázquez

Valoración: 4 estrellas

"Si eres la Virgen María por qué tengo tantas ganas de hostiarte" (Mackenzie Davis)

 

Una grata sorpresa esta meritoria y saludablemente aparatosa secuela de aquel inicial cyborg casi indestructible que surgiera también –menuda década para el cine norteamericano, algún día se la hará suficiente justicia- en los 80.

Les confieso que pese a lo muchísimo que me gustaron las dos primeras entregas de TERMINATOR, hacía tiempo que había perdido la cuenta de cuántas secuelas habían surgido a raíz de su éxito. Que yo recuerde ahora mismo y sin mirar a Internet (ya solo falta que crean lo que diga, que tengan fe en el crítico, algo nada fácil, lo puedo entender) recuerdo LA REBELIÓN DE LAS MÁQUINAS, SALVATION y GÉNESIS. Igual se me queda alguna en el tintero digital. Demasiada chatarrería y celuloide desperdiciado.

En cambio, con esta nueva secuela, DESTINO OSCURO de un para mí desconocido Tim Miller (o no caigo en este momento asociarlo con otros trabajos suyos, o sí, me suena DEADPOOL… y efectivamente –lo confirmo- fue él su máximo responsable –apostillo que no me volvió loco precisamente, pese a que me conste su éxito entre la muchachada… nui o no-; hasta ese momento y aún entonces había acreditado oficio como director de segunda unidad y supervisor de efectos visuales), a la que acudía con total desconfianza, admito que se ha vuelto a recuperar el brío, el vigor de sus antecesoras fundacionales. Estamos ante una apuesta que sin desdeñar la acción frenética, no deja de lado a sus criaturas más o menos terrenales, les concede adecuada relevancia. Y no deja de mostrar algunas gotas creativas, sobre todo en lo referido a los personajes que encarnan Mackenzie Davis (ese híbrido de cyborg y humana) y el incombustible Arnold Schwarzenegger, con barbita –parece ser una tendencia capilar en el orbe- a lo Antonio Banderas en DOLOR Y GLORIA.

Además, la otra chica, Daniella Ramos (Natalia Reyes), no es un florero, acaba demostrando ser expeditiva en todos los sentidos y aporta su gota empoderada e hispana. Por otra parte, Linda Hamilton es un valor seguro. Y el malo es de fuste y nitroglicerina digital. Me refiero a ese avanzado terminator de metal líquido Rev-9. Esa aura de casi invencibilidad del que se le ha rodeado y cierta ironía, le otorgan consistencia. Y no deja de constituir otro guiño a la diversidad cultural y étnica.

Esta nueva aportación no es por tanto, ni muchísimo menos, estéril. Y no solo es potente, sino que vuelve a aportar chicha a una franquicia que se encontraba un tanto desquiciada, sobreexplotada y carente de pegada.

Y Miller, en un terreno que domina muy bien, coreografía con habilidad y de manera diáfana unas escenas de acción espectaculares y que no conceden respiro.

También su sincero y nada empachoso homenaje implícito y explícito a la obra fundacional ofrece atractivo.

Debo reconocerles que me lo he pasado en grande durante sus dos horas de metraje. Es otra nueva demostración que no solo soy enemigo de los F/X o CGI que se dice ahora, o si prefieren los efectos especiales para que me entiendan los veteranos de mi quinta, sino que cuando están bien utilizados, insertados o acoplados en la historia, resultan un puro goce. Es esta una de las contribuciones fundamentales del Séptimo Arte a lo largo de toda su historia, desde su mismísimo inicio, desde que George Mélies decidiera embarcar a un pasajero con destino a UN VIAJE A LA LUNA.

José Luis Vázquez