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Día de lluvia en Nueva York ()

Director: Woody Allen

Intérpretes: Timothée Chalamet, Elle Fanning, Selena Gomez, Jude Law, Annaleigh Ashford, Rebecca Hall, Diego Luna, Liev Schreiber, Cherry Jones, Will Rogers, Taylor Black, Kathryn Leigh Scott, Kelly Rohrbach, Edward James Hyland, Natasha Romanova, Suki Waterhouse, Griffin Newman, Claudette Lalí, Jacob Berger, Elijah Boothe, Dylan Prince, Olivia Boreham-Wing, Liz Celeste, Catherine LeFrere, Tyler Weaks, Chris Banks, Gurdeep Singh, Suzanne Smith, Geoff Schuppert, Deniz Demirer, George Aloi, Cole Matson, Marko Caka, Shannone Holt

Sinopsis: Dos jóvenes llegan a Nueva York durante un fin de semana donde se topan con el mal tiempo y una serie de aventuras. (FILMAFFINITY)

Crítica de José Luis Vázquez

Valoración: 5 estrellas

“Solo se vive una vez, pero una vez basta si encuentras a la persona ideal” (Timothée Chalamet)

"La vida real solo sirve para los que no pueden llegar a más" (Selena Gomez)

 

Soy de los que defiende, si es obligado con todo el ardor guerrero que sea necesario, los últimos y rutilantes trabajos de ese enorme creador llamado profesionalmente Woody Allen. Me refiero hasta llegar a éste y desde el fallido A ROMA, CON AMOR, al extraordinario BLUE JASMINE y a los estupendos MAGIA A LA LUZ DE LA LUNA, IRRATIONAL MAN, CAFÉ SOCIETY y WONDER WHEEL.

Incluso la defensa la extiendo al individuo, a la persona, por la inquisitorial persecución a la que se está viendo sometido por una acusación que hasta la fecha carece de fundamento, pues del juicio al que hizo frente fue declarado inocente. Aquel en el que le acusaron de haber abusado de uno de sus hijos, hecho que no pudo probarse de ninguna manera. Por supuesto, si el día de mañana se demostrara que hubiera o que llevara a cabo alguna atrocidad parecida, caiga sobre él todo el peso de la ley y a chirona. Pero no se criminalice su obra. O bueno, ustedes hagan lo que quieran, que yo por mi parte obraré en conciencia y con lo que considero justicia artística.

Mientras, lo único que sigo deseando cada temporada es disfrutar del nuevo regalo con el que nos obsequia a la nutrida nómina de quienes nos consideramos devotos, incondicionales de su maravilloso y oxigenante cine. Y claro que continúa fiel a sus esquemas, que difícilmente sorprende con otra forma de narrar –tal vez MATCH POINT ha sido lo más rupturista que haya filmado en lo que llevamos de siglo-, pero precisamente una parte de su maestría, de su grandeza, reside en volver a esos personajes charlatanes y a diálogos que ya resultan familiares aunque varíe las ocurrencias, pero que en cada película cobran una nueva dimensión y se encuentran rociados de savia nueva.

Aquí me supone un verdadero disfrute asistir a –felizmente- los encuentros y desencuentros amorosos de un joven de familia muy acomodada que responde al nombre de Gatsby, supongo que un guiño al ilustre perdedor de la obra de Scott Fitzgerald, y una chica también de clan bastante solvente aspirante a periodista y entusiasta del cine más cultureta en el mejor de los sentidos (reivindicar a Kurosawa, Renoir o De Sica no es ninguna broma, son palabras mayores).

A partir de esta pareja de lo más dispar, se sucede la intersección de personajes de lo más variopintos y benditamente verborreicos, como es habitual en su obra. Y por supuesto, vuelve a salir Nueva York desde diversos ángulos y esquinas, casi más bonita que nunca, con la excepción de la justicieramente sacralizada de MANHATTAN, incluso de ANNIE HALL, dos de sus ingentes obras maestras.

Luego está la lluvia, me suelen gustar muchísimo las películas que la incorporan en gran medida, y esta no es solo una excepción, sino que acaba erigiéndose en una de las mejores que la tienen como elemento importante (el título, además, es una preciosidad). Esos días encapotados, plomizos y las nubes descargando generan planos preciosos y, curiosamente, luminosos en lo artístico. Si encima la retratada es la que cae en la Gran Manzana, ni les cuento. Por cierto, el Moma sale de lo más reluciente.

Y claro, en un cine tan liofilizado y a veces tan abrumado por los efectos especiales como el actual (que en una buena parte reivindico), o por registros “vídeojuegueros” agradezco más que nunca esos diálogos brillantísimos, ingeniosos, cálidos y a la vez sentimentales -como la frase con la que comienzo esta reseña-, marca de la casa (piénsese que Billy Wilder y Ernst Lubitsch hace décadas que desaparecieron y algunos notamos esa orfandad en un género tan especial como el de la comedia). En esta ocasión reparen en algunos  a propósito de la mononucleosis, del primer amor del protagonista, de la risa de su cuñada o del origen “arizonero” de su chica inicial (reparen en la bonita con la que comienzo esta reseña). Y varias secuencias espléndidas, una en particular, la de una confesión de una madre -formidable Cherry Jones- a su hijo, que es un prodigio en su aparente simplicidad. Toda una lección de cine y también de vida.

Porque el cine de este bajito genio con gafas transpira vida sin cortapisas, siempre desde un sorprendente respeto, sin especial acritud pero de lo más incisivo y hurgador en cualquier aspecto de nuestra existencia sin manifestar complejo alguno, paradójicamente por parte de alguien que siempre ha hecho alarde de los mismos.

Otro apartado que alcanza la excelencia y que también resulta santo y seña suyo es el interpretativo. Las dos chicas jóvenes –bueno tres si añadimos las de cometido más breve del hotel –uffff Kelly Rohrbach- están formidables. Cuánto encanto desprende Elle Fanning (la hermana pequeña de la también formidable Dakota), qué bien hace de tontita. Y Selena Gomez gana película a película, se la nota más cocida, mucho más resuelta y aplomadas. Timothée Chalamet es un adecuado, delicado (es lo que siempre transmite en sus apariciones cinematográficas) y sensible contrapunto. Qué desagradecidos y a lo mejor injustos estos dos últimos renegando del maestro a costa de culpabilizarlo sin pruebas.

En fin, que la visita anual del firmante de DÍAS DE RADIO, LA ROSA PÚRPURA DE EL CAIRO, BALAS SOBRE BROADWAY, las citadas a lo largo de esta reseña y otras muchas más (solo le recuerdo cuatro o cinco flojillas, el porcentaje favorable es impresionante), vuelve a constituir una bocanada de aire fresco, un soplo de brisa creativa, un reencuentro con ese viejo y consolidado amigo que rara vez te falla, un verdadero placer en todos los sentidos. Como a Eastwood, Burton, Spielberg, Ridley Scott, los Coen, Scorsese, Coppola, Schrader, Kasdan o De Palma (dejo en el tintero decenas de más, dejando claro que algunos de estos son todavía muy “jovencitos”) tan solo le deseo una larguísima vida no solo por buenas intenciones sino por una cuestión egoísta. Continúe acudiendo a su cita, se lo ruego. Mil gracias por esta refrescante, juvenil, otoñal, melancólica, nueva entrega.

José Luis Vázquez