sábado, 29 de marzo

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Estreno en Royal City

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La gran prueba ()

Director: William Wyler

Intérpretes: Gary Cooper, Dorothy McGuire, Marjorie Main, Anthony Perkins, Richard Eyer, Robert Middleton, Walter Catlett

Sinopsis: Jess Birdwell es el patriarca de una familia de cuáqueros, una secta cristiana que se niega a participar en las guerras. Su hijo Josh desea adherirse al pacifismo familiar pero, temiendo ser tomado por un cobarde, se alista en el ejército, lo que provoca el disgusto de su madre. (FILMAFFINITY)

Crítica de José Luis Vázquez

Valoración: 5 estrellas

La preciosa canción (compuesta por Dimitri Tiomkin, desgranada por la sedosa voz de Pat Boone) que acompaña los títulos de crédito iniciales de esta película me remiten a tiempos plácidos y placenteros de mi infancia, a evocación de momentos no sé si mejores pero felices… justo un anticipo de lo que siempre disfruto cada vez que veo sus 140 minutos posteriores.

La familia protagonista es cuáquera, nada que ver por tanto con lo que fuera la mía aunque también se adornara de firmes convicciones religiosas, pero me resultan fácilmente identificables, reconocibles, cercanos, incluso empáticos.

El tema de fondo, intentar –no necesariamente lograr, casi nunca es fácil- mantener las propias convicciones pacifistas ante situaciones límite, una Guerra Civil por ejemplo (de eso sabemos tristemente por estas latitudes), está tratado con una exquisita delicadeza, ternura y sensibilidad, sin descuidar en ningún momento el sentido del humor.

William Wyler, ese genial director al que achacaban felizmente no tener estilo, pues el suyo era siempre ponerse al servicio del requerido por la historia de turno, el mismo que obtuviera 3 Oscar (por LA SEÑORA MINIVER, LOS MEJORES AÑOS DE NUESTRA VIDA y BEN-HUR ¡con cuál quedarse!, el segundo más laureado de la historia tras el inigualable John Ford), consiguió otra más de sus obras redondas, embriagadoras, inmarchitables al paso del tiempo, definitivamente maestras.

La rodó entre las previas VACACIONES EN ROMA/HORAS DESESPERADAS e inmediatamente posteriores HORIZONTES DE GRANDEZA/BEN-HUR. Con solo este dato, estos títulos, prácticamente está todo dicho. Juzguen, califiquen ustedes tan estratosférico nivel, un pleno de tal magnitud.

Su cine fue siempre, y así ha quedado para la posteridad, primoroso, impoluto, bellísimo. LA GRAN PRUEBA o PERSUASIÓN AMISTOSA (tal es su título original) es otra demostración irrefutable de ello.

Fue estrenada sin acreditar el nombre de su guionista porque Michael Wilson figuraba en la nefanda lista negra de Hollywood. Justicieramente sería restaurado en 1996.

La novela de Jessamyn West de la que partía cubría un período de 40 años de la historia de los Birdwell. Acabo siendo circunscrita al período comprendido por la Guerra de Secesión, aunque la acción a su vez sería comprimida en un solo año, 1862, con vistas a un mayor aligeramiento para los espectadores. Aunque tal como rodaba Wyler, si hubiera durado ocho horas seguro que estas se habrían digerido sin rechistar… y tan felices todo el mundo.

Ocho años acabó tardando este proyecto en ver la luz. Wyler se lo ofreció a la Allied Artists de Paramount. Su presupuesto inicial de 1,5 millones de dólares acabó siendo duplicado. Finalmente acabó alcanzando los 4 millones en taquilla, números de superávit respecto a sus 2,5 de coste total.

El rodaje se trasladó de la prevista Indiana a un estudio y a una propiedad del Valle de San Fernando.

Ronald Reagan le regaló una copia al presidente ruso Mikhail Gorbachov durante una de las cinco cumbres que tuvieron lugar entre ellos para la distensión y desnuclearización mundial. Como símbolo de la necesidad de encontrar una alternativa a dirimir conflictos bélicos, como un ejemplo para resolver las hostilidades o las diferencias entre pueblos.

Bucólica, lírica, ejemplar en todos los sentidos o aspectos con los que se quiera enfocar esta perdurable obra maestra.

Seis nominaciones al Oscar, incluyendo película y director, un Globo de Oro a Anthony Perkins como mejor promesa masculina, la inclusión por parte de la National Board of Review dentro de su Top 10 anual o la Palma de Oro en el Festival de Cannes, constituyen reconocimientos de prestigio que no hacen sino refrendar aún más el aura, la calidad y valía que atesora de por sí.

Ah… Adorables Gary Cooper y Dorothy McGuire (y sus hijos) como el matrimonio aglutinador. Y la carrera de caballos entablada entre el primero y su vecino, resulta imposible de olvidar. En realidad, todas sus escenas o secuencias lo resultan.

José Luis Vázquez