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La chica en la niebla ()

Director: Donato Carrisi

Intérpretes: Toni Servillo, Alessio Boni, Lorenzo Richelmy, Jean Reno, Galatea Ranzi, Greta Scacchi, Michela Cescon, Lucrezia Guidone, Jacopo Olmo Antinori, Daniela Piazza, Marina Occhionero, Sabrina Martina, Antonio Gerardi

Sinopsis: Una chica de 16 años desaparecida en un pueblo de montaña. La nieve, la niebla, las luces. Las luces son las de las cámaras. Han llegado los medios de comunicación. Y todo ha cambiado.

Crítica de José Luis Vázquez

Valoración: 4 estrellas

Esta historia de adolescente desaparecida, otras asesinadas en el pasado, presencia casi atávica e investigación policial en un pueblo de montaña alpino, responde a un esquema genreal y discurre por caminos innumerables veces transitados, sin ir más lejos veía un exponente autóctono notable el pasado año, EL GUARDIÁN INVISIBLE (según la novela de Dolores Redondo) o las tres entregas de los más que estimulantes CASOS DEL DEPARTAMENTO Q. Da igual la latitud, hace quince años llegaba desde Corea del Sur la apasionante MEMORIES OF MURDER (CRÓNICA DE UN ASESINO EN SERIE) o un poquito después la extraordinaria ZODIAC de David Fincher. Títulos ejemplares hay como para citarlos a cientos.

Suelen funcionar bien los relatos adscritos a pequeñas comunidades cerradas, en esta ocasión con la inclusión de una especie de secta religiosa, de la que no se ofrece demasiada información por otra parte.

El cine de crímenes, policíaco lleva mucho tiempo en boga, en realidad nunca ha dejado de estarlo, aunque hay períodos como este, de un inusitado florecimiento. Ello seguramente tiene que ver con el estado de las cosas, a mayor crisis ética, política, mayor agitación de la sociedad más se utiliza su formato por parte de los artistas para retratar lo que sucede de fondo.

Así seguramente ha ocurrido con el abogado y criminólogo italiano fabricante de best sellers Donato Carrisi. Tras escribir la historia aquí plasmada en el formato en el que se venía desenvolviendo hasta la fecha, en novela de papel, ha decidido dar el salto tras las cámaras adaptándola él mismo. La decisión se ha saldadco con buenos resultados. Las críticas recibidas no han estado nada mal y encima le ha sido concedido el David di Donatello (equivalente al Oscar, César, Bafta o Goya) al mejor nuevo director.

De primeras consigue un acierto muy importante, conseguir envolver la trama dentro de una atmósfera que atrapa, a mí al menos. Cierto que puede llegar a resultar excesivamente retorcida, con algún giro demasiado enrevesado pese a su eficacia. También en algún momento puede transmitir una sensación petulante, sobre todo en esas peroratas del profesor de literatura acerca del mal o la vanidad… el pecado de la vanidad, que bien podría ser el título de esta reseña.

Pero todo ello no me parece suficientemente grave como para anular sus muchos méritos, que van desde ese citado clima conseguido hasta una brillante utilización de unos cuantos largos flashbacks.

Consigue absorberme en varios momentos y atraer mi atención en todo instante. Desde esa perturbadora escena incial, con esa cría, Anna Lou, saliendo de su casa una noche de niebla cerrada en una noche de vigilia navideña hasta ese final de retruécano, pasando por las sospechas que puede inspirar cualquiera de los personajes en liza, por cierto, ninguno verdaderamente empático o simpático. Suelen funcionar bien los relatos adscritos en pequeñas comunidades cerradas, en esta ocasión con ramificaciones de sectas religiosas.

Ni tan siquiera el protagonista, ese inspector Vogel de aspecto arrogante que encarna con singular pasmo el gran Toni Servillo (LA GRAN BELLEZA), en una interpretación que roza lo atractivamente guiñolesco, muy en la línea de los protagonistas de tantos célebres giallos del país transalpino.

Le dan adecuada réplica un Jean Reno siempre efectivo, en esta ocasión como el psiquatra Flores, o un Alessio Boni que no necesita de aspavientos para componer su inquietante personaje.

Un notable thriller psicológico-policial que no creo que defraude a los amantes del género.

José Luis Vázquez