martes, 23 de julio

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Lo único que espero es morir antes de que reviente todo

Gianni Vattimo, filósofo

Estreno en Royal City

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Con los brazos abiertos ()

Director: Philippe de Chauveron

Intérpretes: Christian Clavier, Ary Abittan, Elsa Zylberstein, Cyril Lecomte, Nanou Garcia, Oscar Berthe, Mirela Nicolau, Sofiia Manousha, Ioana Visalon

Sinopsis: Jean-Etienne Fougerole es un intelectual humanista casado con una rica heredera desconectado de la realidad. Mientras promociona su libro "À bras ouverts" en un debate de televisión invita a los telespectadores a acoger en su casa a personas necesitadas. El presentador le reta a que aplique lo que preconiza en su libro. (FILMAFFINITY)

Crítica de José Luis Vázquez

Valoración: 2 estrellas

Tres años después de su taquillera -12 millones de espectadores tan solo en Francia- DIOS MÍO, ¿PERO QUÉ TE HEMOS HECHO? aterriza el último trabajo de su director, Philippe de Chauveron. Entre medias, otra comedia, género en el que se suele desenvolver, titulada DÉBARQUEMENT INMÉDIAT, sin estrenar en España.

Quien viera aquella podrá reconocer su estilo pero considerablemente rebajado en cuanto a eficacia. Sus señas de identidad son un humor popular, caricaturesco y en muchos momentos de trazo grueso. Incluso de corte conservador, hasta ahí nada que reprochar excesivamente. Pero lo que en aquella ocasión funcionó bastante bien retratando actitudes retrógradas –de cualquier signo- y prejuiciosas, aquí la cosa se queda en meramente epidérmica, por no decir que en pálida sombra de lo esbozado.

Se trata de sacudir, de dejar en evidencia la hipocresía de ciertos sectores sociales y políticos de la sociedad gala, en concreto de esa izquierda parisina denominada en el país vecino como “la gauche caviar”. Discurso extrapolable a cualquier otro colectivo de cualquier condición o etnia.

Las hipocresías motivo de mayor burla en esta ocasión son por tanto las de quienes hacen gala de un falso progresismo y de quienes detentan cierta superioridad moral. Lo que parece haber molestado a una considerable parte del público y de la crítica es que quien hayan servido esta vez de muñeco de pim pam pum o de bufones sean los roms, esos gitanos romanís que están desperdigados por el país.

Para ello se tira en exceso de la chanza barata o del chiste facilón. No creo haber esbozado más de tres sonrisas y un amago de carcajada durante toda su proyección. Lo que no creo es que haya una especial maldad por parte de su autor a la hora de desenmascarar comportamientos, poner en solfa lo políticamente correcto o ir contra lo establecido. Todo en cualquier caso abordado o con resultados completamente inofensivos, no creo que sea para rasgarse las vestiduras. Sí, en cambio, hubiera sido de desear que en esa descripción de la citada comunidad hubiera tirado de un poco más de sutileza y elaboración.

Por supuesto, su final parece bastante incomprensible en los tiempos actuales pero hay que ir con mucho cuidado con cuestionarlo o poner demasiados límites a la libertad de expresión.

Christian Clavier, actor fetiche del director, vuelve a tirar de una gestualidad un tanto histriónica, en la línea de paisanos como Louis de Funes o Danny Boon. Eso sí, agradezco al menos la presencia y encanto de la atractiva Elsa Zylberstein, presente también en la reciente y agradable PRIMAVERA EN NORMANDÍA.

Por lo demás, no mucho más que contar. Responde a unos esquemas muy en boga en todo el continente europeo que hacen del tópico virtud, o más bien media tirando a baja virtud.

José Luis Vázquez