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Diario de un Cinéfilo Compulsivo

 

Domingo, 15 de abril

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Foto: Juliette Binoche en Un sol interior/Un beau soleil intérieur

-El cuarto estreno del fin de semana que veo vuelve a tener sello galo, UN SOL INTERIOR (UN BEAU SOLEIL INTÉRIEUR):

Lo que más me gusta del último trabajo de la francesa Claire Denis, interesante cineasta (aunque el patriarca de CAPTAIN FANTASTIC, Viggo Mortensen, diría que ese, el de interesante, es un término inadecuado), una cineasta que siempre denota un punto de vista propio, con todo lo bueno y no tanto que eso puede conllevar, es lo agudamente que retrata el desnorte sentimental de la mujer, del ser humano en general, de hoy en día.

Por cierto, el “discurso” general acerca de lo aleatorio, del –como ha expresado algún colega- sinsentido del amor, sería aplicable a cualquier época y lugar, pero digamos que esto viene expendido con una pintura propia de este momento.

Basado en el justamente prestigioso texto del no menos prestigioso semiólogo Roland Barthes, titulado FRAGMENTOS DE UN DISCURSO AMOROSO, Danes nos muestra a una mujer, Isabelle (formidable composición de una exultante artísticamente Juliette Binoche), en el cénit de su carrera profesional, pero profundamente insatisfecha en lo personal, en lo profesional.

A lo que asistimos es a una serie de encuentros/desencuentros con una variopinta serie de individuos, a través de los cuales trata de alcanzar una satisfacción sentimental que le es esquiva. A ella, y a tantas otras de almas solitarias que deambulan por este mundo en la actualidad.

De este periplo existencialista no están exentas ni la ironía ni cierta comicidad nada estentórea. El colofón es un epílogo que se puede atragantar a muchos, que yo no negaré que me desconcierta, pero que una vez superada la impresión quiero advertir en el mismo un muy particular y saludable sentido del humor.

Y, sobre todo, me alegra lo bien, lo delicadamente facturada que está esta reivindicación de un tipo de personaje –una mujer en la cincuentena- que hasta ahora había sido motivo de descuido tanto por parte del cine como la literatura. No bastaría solo con ello para llevar a cabo su vindicación, pero es que la manera con el que está retratado muestra una relativa originalidad y empaque. A ello contribuye poderosamente la estupenda interpretación de la ganadora del Óscar como mejor actriz de reparto por EL PACIENTE INGLÉS.

No la dejen pasar, es un título atípico en la cartelera actual, que se aleja –para bien- de cánones trillados, aunque no sea ninguna pieza maestra y que seguramente mucho potencial espectador, espectadora especialmente, puede que se vea retratado en el desamparo afectivo y vital que muestra. Y entiéndase no como resultado de cómo son los demás sino de una misma en este caso.

Por otra parte, no negaré, incluso entenderé que, a otros muchos, acostumbrados exclusivamente a un cine atronador, les produzca un severo tedio. Pero yo agradezco profundamente este cine intimista que alude a las inquietudes más –por favor que no suene pomposo- profundas que impulsan o motivan al ser humano.