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Hemos alargado la vida de animales, nada indica que no se podrá hacer en humanos

Juan Carlos Izpisua, bioquímico

Diario de un Cinéfilo Compulsivo

 

Martes, 13 de marzo

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Foto: Timothy Spall, Cillian Murphy, Emily Mortimer y Patricia Clarkson en The party/The party

-Al regresar de madrugada de mi Clásico del Deicy me entero del fallecimiento a los 91 años del mítico diseñador y modisto francés Hubert de Givenchy:

Vistió a celebridades de los 50, 60 y 70 tan deslumbrantes como Jackie Kennedy, Grace Kelly, Elizabeth Taylor, la Duquesa de Windsor o Jean Seberg. Pero, sobre todo, siempre se le asociará con un nombre, la siempre eterna Audrey Hepburn. Ambos formaron una entente, tanto en lo personal como en lo artístico, que fructificaría en un vestuario hoy en día considerado como el colmo, de la elegancia y la distinción, como una de las figuras más destacadas de la historia en él no va más del clasicismo y, a la vez, de la innovación.

Como han recordado muchos, fue todo un emprendedor en unir patronaje y sastrería. Y acabó rompiendo las reglas de la moda.

Parece ser que en sus inicios tuvo como referencia y contó con el apoyo de otro mito del corte y confección telar, Cristóbal Balenciaga, el mismo que serviría de fuente de inspiración al Paul Thomas Anderson/Daniel Lewis de la fascinante EL HILO INVISIBLE.

Cuentan los expertos y especialistas en general que resultan emblemáticas, icónicas, algunas sus creaciones que siguen unos patrones muy concretos, vestidos negros o camisas blancas. Recuerden si no, el maravilloso despliegue que hace de ambos Audrey en DESAYUNO CON DIAMANTES. Ese inicio (pre) títulos de crédito con Holy Golightly luciendo un “forreau” sin mangas, mientras se para ante un escaparate de la joyería Tiffany, en plena Quinta Avenida neoyorquina. Para cualquier antología.

Y no me voy a marcar más el rollo, porque no muchas más cosas puedo contarles sobre su fundamental figura, mis conocimientos sobre su obra y trabajo son limitados, pero he disfrutado a lo grande de sus resultados para algunas de las más grandes actrices.

Lo mejor es que a través de las películas siempre podrán seguir disfrutando de su arte. Así lo atestiguarán a perpetuidad la mítica, como la anteriormente citada y divina DESAYUNO CON DIAMANTES, CHARADA o UNA CARA CON ÁNGEL. Por cierto, todas ya programadas en esos Clásicos del Deicy que cumplían este lunes las 300 proyecciones… y que con la 301 prevista para el próximo –con LA VIDA DE BRIAN- se encaminan a su celebración.

Descanse en paz.

-Y ALMA, CORAZÓN Y VIDA es un regalo que quiero hacerlos este precioso día todavía felizmente invernal. Un pedazo de bolero interpretado precisamente con alma, corazón y vida por el maravilloso e incombustible Trío Los Panchos. De los preferidos de toda mi vida –me he quedado anclado en la época arcaica- junto a Frank Sinatra, Doris Day, Bobby Vinton, Dean Martin, Nat King Cole, Frankie Laine, Pat Boone, Lana del Rey, Louis Armstrong, Roy Orbison, Lucho Gatica, Brenda Lee, Ray Charles, Henry Mancini, Dinah Washington, The Beatles, Petula Clark, Tom Jones, The Four Aces, Matt Monro Johnny Cash, Patsy Cline, The Shirelles, The Brothers Four, Billie Holiday, Dionne Warwick, Roberta Flack, Judy Garland, Otis Redding, Simon & Garfunkel, The Beach Boys, Sam Cooke, Celine Dion, Renato Carosone, Carlos Gardel, Paul Anka, Edith Piaf, Mireille Mathieu, Adamo, Abba, Nino Bravo o Gloria Lasso:

-Veo el quinto de los siete estrenos que entraron este fin de semana en la cartelera ciudadrealeña, THE PARTY (THE PARTY):

Es como PERFECTOS DESCONOCIDOS, pero más “british”, más fina y mucho menos divertida, o digamos que gasta otro tipo de diversión, compuesta por una risa queda, callada, incisiva. De menor entidad, aunque es de esas propuestas que les encanta reivindicar a los alternativos o gafapastas, supongo que… porque les gusta, claro. Y, reconozco, que en esta ocasión también le doy cierto plácet.

La verdad es que tiene su gracia, unos cuantos requiebros afortunados y un final potente, sorprendente. Mientras, durante sus breves 70 minutos, un aspecto que es de agradecer (y no porque sea ni mucho menos aburrida, es incluso amena pese a transcurrir en un espacio muy reducido, casi claustrofóbico), asistimos a un juguete, a un artefacto liviano a ratos malicioso en otros, que no deja sino de constituir un aplicado ejercicio de cámara, virtuoso por momentos sin necesidad de hacer alardes y, en otros un tanto encallado (de ahí que su brevedad le venga bien, no mucho más cabía dilatar el asunto).

Da tiempo para hacer de este party uno repasito a asuntos actuales y vigentes, a la política y la crisis que atraviesa, a las contradicciones de la burguesía progresista, a las relaciones personales y sentimentales, a los vaivenes del corazón y las bajas pasiones, a la verdad, a la honestidad con nosotros mismos, incluso al Brexit como quien no quiere la cosa.

Lo mejor, con enorme diferencia, es un reparto de campanillas. Siete intérpretes de postín. Por ahí confluyen la veterana estrella del cine alemán, Bruno Ganz, la flamante Emily Mortimer que esta vez no tiene que sacar adelante librerías sino ir preparándose para un parto por duplicado, la siempre espléndida y aquí cáustica Patricia Clarkson, la rutilante Kristin Scott Thomas, una algo más desconocida Cherry Jones, el tantas veces desestabilizador aquí más bien confundido y descolocado Cillian Murphy y un formidable, brillante Timothy Spall.

Todos ellos contribuyen a hacer de esta inteligente comedia negrilla una respetable, intermitentemente mordaz, lenguaraz y parcialmente vitriólica propuesta.

-El comienzo de la VERSIÓN UCLM de este 2018 está rebasando todas las expectativas. Entradas agotadas, llenazos, aglomeraciones… ni un solo martes del año han dejado de producirse. Y YO, TONYA (I, TONYA) no constituye ninguna excepción a ello. El día anterior, nada más ponerse a la venta las entradas, ya se habían reservado casi 100. La película creo que encandila a muchos, a mí desde luego me ha vuelto a encantar. Las dos protagonistas femeninas, hija y madre, Margot Robbie/Allison Janney, están inmensas. Qué gustazo escucharlas a ambas en versión original (con subtítulos), sobre todo a la segunda, para apreciar aún más ese Oscar con el que acaba de ser justamente recompensada como mejor actriz de reparto. Su voz, su cambio de aspecto físico, su interpretación resulta impresionante, de las que pone la carne de gallina:

En cine, y en la vida, me encantan los tonos, los cambios de registro diferentes, opuestos. Por ejemplo, el amable de LADY BIRD, el poético de LA FORMA DEL AGUA, el épico con matices de DUNKERQUE, el dulzón y emotivo de EL GRAN SHOWMAN o el mal encarado, el vitriólico de YO, TONYA.

Aprovecho en mi presentación para manifestar que las cuatro actividades cinematográficas actualmente vigentes que presento y programo, todas ellas semanales salvo una (MediCine), fueron así concebidas, entre otros motivos, para hacer de Ciudad Real una fiesta permanente del cine. Y que siempre haya la posibilidad de que cada espectador encuentre de vez en cuando su película. Tal vez esté feo o no muy elegante decirlo, pero me siento plenamente satisfecho al respecto.

La fórmula es seleccionar buenas películas y alocuciones breves, como podrán deducir quien haya asistido alguna vez, el segundo ingrediente lo digo con ironía dada mi inveterada locuacidad y hablar en torrentera. Pero sí, muy feliz, así que creo que ya me podría cortar la coleta y sentirme de lo más realizado, aunque si la salud –no porque en este momento me suceda nada malo- lo permite, pienso continuar dando la lata durante mucho tiempo.

En fin, voy a lo que procede, la impresión causada por el segundo visionado de YO, TONYA. Qué grandísima película, y no solo por su crítica social, o por su demoledor sentido del humor (vitriólico en muchas ocasiones, como me sucediera con EL LOBO DE WALL STREET me parece bastante más graciosa y divertida en su versión original), sino por lo perfecta, brillantemente realizada que está.

Y qué potente y oportuna banda sonora, compuesta por innumerables hits de hace no tanto tiempo, unas décadas de nada. Desde el DEVIL WOMAN de Cliff Richard hasta el ROMEO AND JULIET de Dire Straits, pasando por GOODBYE STRANGER de Supertramp, HEART de Barracuda, GLORIA de Laura Brannigan, THE CHAIN de Fleetwood Mac, HOW CAN YOU MEND A BROKEN HEART de Chris Stills o el inefable y maravilloso DREAM A LITTLE DREAM OF ME de Doris Day y Paul Weston. Lástima que sus estrofas no se encuentren subtitulados, otorgan mucho sentido, todo un plus, a lo visto en pantalla.

De fondo, una crítica casi sin piedad, pero con guasa, de los Estados Unidos menos luminosos y ejemplares, de una sociedad embrutecida y una federación deportiva un tanto clasisa y desdeñosa hacia quien no tiene medios. Varias frases resultan muy reveladoras, como esa en la que se destaca que América quiere a alguien a quien amar y también a quien odiar. Al final para llegar a la conclusión de que “cada uno tiene su verdad y la vida hace lo que le sale los cojones”.

Me encanta también ese formato de falso documental en 3:4 utilizado para conferirle más supuestamente veracidad. Y luego el cinemascope para lo que es la historia, sin contrapunteos. Craig Gillespie la imprime un enorme dinamismo a las imágenes y consigue su trabajo más redondo hasta la fecha, junto a la singular LARS Y UNA CHICA DE VERDAD.

Qué velada cinematográfiva más "reconfortante" y placentera.