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Vivimos en el reino del odio y el desprecio

Philippe Lançon, periodista superviviente de la matanza de Charlie Hebdo

Diario de un Cinéfilo Compulsivo

 

Sábado, 24 de agosto

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Foto: Dave Bautista

-El segundo estreno del fin de semana, tal como intuía, constituye toda una pérdida de tiempo. Como era pues lo previsto no me llevo, por tanto, un chasco especial con STUBER EXPRESS (STUBER):

Prometía más, bastante más en sus orígenes, el cineasta londinense (pero del Londres de Ontario, Canadá) Michael Dowse, que llegó a debutar con una pequeña y humilde propuesta, FUBAR, filmada con cámara digital y seleccionada por el mismísimo Festival de Sundance. Su segundo, insólito y comestible trabajo, LA LEYENDA DEL DJ FRANKIE WILDE constituyó un sonado éxito en su país natal. Llegó a erigirse en su momento como la producción más presupuestada del país de la Policía Montada del Canadá. Y no sigo detallando su no muy extensa filmografía para no darles la plasta en exceso. Tan solo señalar que ha sido también el firmante de una grata y simpática comedia romántica titulada en España AMIGOS DE MÁS, pues su título verdadero resulta francamente original, LA PALABRA F.

Por todo lo anteriormente expuesto me resulta más desolador la frustración que me supone esta genuina “buddy movie”, cruce de mil títulos del subgénero, dos de cuyos referentes, irreprochables ambos, más evidentes son ARMA LETAL y LÍMITE: 48 HORAS. Comenzando por una pareja gansa de verdad y sin carisma, Kumail Nanjiani y el ex luchador profesional Dave Bautista. A ninguno de los dos le adorna gracia alguna. En concreto, Nanjiani –impecable y encantador en cambio en la comedia romántica autobiográfica LA GRAN ENFERMEDAD DEL AMOR-, aquí conductor de Uber, puede resultar cargante en su excesiva gestualidad, pero es que Nanjiani consigue que Dwayne “The Rock” Johnson parezca Marlon Brando.

En un proyecto de estas características, la sintonía entre la pareja protagonista, atropellada, insustancial y fastidiosamente repetitiva (esos supuestos chistes acerca de la visión de Vic), no es precisamente una cuestión baladí.

Y así podría seguir poniendo en solfa otros apartados, como un argumento lleno de topicazos que no se ve rociado por algún detallito personal o chispazo de cualquier signo. Todo resulta romo, plano como una tabla de planchar

No conviene perder más el tiempo en despacharme al respecto. De los estrenos más feos y antipáticos en lo que llevamos –ocho meses, dos tercios de año- de 2019.

Estúpida, estúpida (y miren que yo soy facilón para estas cosas).