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El único riesgo cuando hablas en público es tu propio miedo a hacer el ridículo

Blanca Portillo, actriz

Diario de un Cinéfilo Compulsivo

 

Jueves, 8 de noviembre

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Foto: Úrsula Corberó y Álvaro Cervantes en El árbol de la sangre/El árbol de la sangre

-El quinto y último estreno del fin de semana, EL ÁRBOL DE LA SANGRE (EL ÁRBOL DE LA SANGRE) de Julio Medem, lo veo en realidad el día anterior, miércoles, en una primera sesión prácticamente en familia en la pequeñita sala 10 del Parque de Ocio Las Vías. Constituye una grata e inesperada sorpresa:

Tras un último periplo profesional, que abarca aproximadamente una década y media- bastante errático (simplemente son insoportables LA PELOTA VASCA, CAÓTICA ANA, HABITACIÓN EN ROMA y MA MA, esta última tan solo “salvada” sorprendentemente por Penélope Cruz) vuelve a cautivarme el cine de un director, el donostiarra Julio Medem, que a veces me resulta tendencioso en lo personal, pero que me deslumbrara al principio de su carrera (VACAS, TIERRA, incluso LA ARDILLA ROJA y parcialmente LUCÍA Y EL SEXO y LOS AMANTES DEL CÍRCULO POLAR). Siempre trato de que un aspecto no influya en el otro, por una mínima cuestión de prurito profesional (sé que es una obviedad… pero sobre el terreno luego no lo es tanto).

Y eso que este ÁRBOL DE LA SANGRE supone un ejercicio en el alambre, de verdadero funambulismo, muy atrevido y arriesgado, de compleja estructura narrativa (sus flashbacks son continuos y afortunadamente indiscriminados, esa manera de fundir pasado y presente en un mismo plano…). Pero Medem sale airoso como en tiempos lejanos y nos propone una alambicada y apasionante historia a varias bandas.

Desconozco si es una impresión personal, o sinceramente a mí me parece que a través de esos personajes que constantemente entran, salen y se complican (o les complican) la existencia, estoy asistiendo a un mapumundi de la historia de España en general y de la de las últimas décadas en particular… extensible a un discurso global sobre la propia condición humana.

Aquí cabe de todo: catalanes, vascos, andaluces, prostitución, familia, corrupción, terroristas, pelotaris, caseríos, cortijos, Costa Brava, locura, Semana Santa, pasodobles, mafia rusa, niños exiliados en la Guerra Civil, la proyección de esta en el presente, fútbol, asesinatos (impunes), incesto, tráfico de órganos, lesbianismo. Todos los estereotipos y distintivos de la piel de toro se agitan o salen a escena en un momento dado. Pero extraña, milagrosamente, acaban adquiriendo sentido dentro de una historia doble –o triple, o cuádruple…- familiar, intimista y desgarrada, repleta de secretos que van saliendo paulatinamente a la luz, corriendo el permanente riesgo de caer en el folletín, pero evitándolo en todo momento.

Precisamente SECRETOS Y MENTIRAS podría haber sido su título, como el de uno de los más grandes trabajos del británico Mike Leigh, algo que le viene como anillo al dedo a esta historia de ocultaciones y falseos, traiciones y engaños.

Algún colega la ha definido como caleidoscópica, y aunque el término pueda parecerles un tanto pedante, es bastante acertado. Lo que no me cabe duda es que supone otra prueba de lo personalísimo narrador y poeta que es Medem. Con todos los peligros que conlleva transitar los caminos que transita, y especialmente la forma, la manera que tiene de encararlos.

Y hablando de luz hace un par de párrafos, admirable resulta el trabajo llevado a cabo por Kiko de la Rica (ganador del Goya por su extraordinaria labor en BLANCANIEVES, BALADA TRISTE DE TROMPETA…), refulgente, repleto de apenas entrevistos sombreados en las esquinas y en los costurones de su esquinado entramado.

Y ello incluye una particular y explícita manera de mostrar las escenas de sexo, los desnudos. Y no quisiera caer en lo ridículo o cursi, pero me arriesgo a decir que expendido ello de manera muy artística. Otro de los signos de identidad en la filmografía del donostiarra (recuérdese especialmente LUCÍA Y EL SEXO).

Luego está un reparto verdaderamente estupendo. Úrsula Corberó se está ganando trabajo a trabajo, sobre todo televisiVo (Ruth Gómez en FÍSICA Y QUÍMICA, LA CASA DE PAPEL) ser una de las presencias emergentes más estimulantes de los tres o cuatro últimos años (junto a Adriana Ugarte o las hace ya un tiempo consolidadas y estupendas Alexandra Jiménez y Michelle Jenner). Pero es que no le va a la zaga el igualmente joven Álvaro Cervantes, surgido prácticamente con su protagonismo en la popular entre jóvenes TRES METROS SOBRE EL CIELO, pero al que realmente descubrí como uno de los soldados de la excelente 1898: LOS ÚLTIMOS DE FILIPINAS.

Espléndida se muestra una Najwa Nimri que tiene que lidiar con un papel muy complicado, dado sus aristas excesivas, tal como es esa desequilibrada cantante que responde al apodo de La Maca y que le ha tocado en suerte. Y también Daniel Grao (Víctor) y Joaquín Furriel (Olmo) están irreprochables de presencia e interpretación, como esos peculiares hermanos. Tampoco quisiera olvidar a Patricia López Arnaiz como Amaia.

Hasta una actriz que nunca me ha causado una especial adhesión, como la veterana Ángela Molina, está francamente bien. Será porque apenas habla, y de verdad que no pretendo con este comentario resultar en modo alguno cruel. A su lado, los sólido y siempre efectivos, toda una garantía, Emilio Gutiérrez Caba, Josep María Pou y Luisa Gavasa.

Eso sí me vuelve a hacer gracia algún diálogo como de soslayo que vuelve a colar Medem, del tipo de no hablemos de política cuando se refiere fugazmente al tema etarra, Como si hablar de estos asesinos que descerrajaban impunemente tiros en la nuca fuera una cuestión de ese tipo (ya, ya sé que esa era la coartada por ello esgrimidos). Lo cual me remite a aquél comentario que hicieran en su momento cuando presentó LA PELOTA VASCA indicando que había tratado de adoptar “una postura equidistante entre el PP y ETA”. Hombre, a uno le pueden caer bien, fatal o regular los del PP, pero jamás puede existir equidistancia entre ellos, que eran asesinados vilmente (como a gente del PSOE, guardias, niños o ciudadanos de a pie) y entre sus verdugos. En fin, no quiero divagar mucho ni ponerme de mal humor, recordando cuestiones pasadas. Intentaré ser positivo, todo lo que me lo permitan estos tiempos agitados.

Sí quisiera hacer una apostilla que no quiero que piensen que va expuesta de manera justificativa, sino más bien aclaratoria. Y es el hecho de que eso de que tenga que ver tantísimos estrenos semanales, me impida acabar de digerirlos adecuadamente, de no darme casi tiempo ni a poder reflexionar ni reposar en condiciones todo aquello que me pudieran inspirar, como es el caso (y con todo lo fallidas que admito puedan conllevar algunas de mis conclusiones). Pero así es tantas veces la vida del crítico, y que más que cinéfilo acaba convirtiéndose en cinéfago.

Un remonte filmográfico por parte de Medem de lo más apreciable.

-Pese a llevar casi un mes en cartel, LA SOMBRA DE LA LEY (LA SOMBRA DE LA LEY) atrae todavía la atención de un buen número de espectadores dentro de mi actividad Los Jueves al Cine. Me alegra especialmente porque constituye para quien esto escribe uno de los 5 mejores estrenos del cine español en este 2018:

“-Ya no me fío de los hombres que no tienen ideales –Tampoco te fíes de los que sí los tienen” (Michelle Jenner y Luis Tosar)

 

Años 20 del siglo pasado, 1921 para ser exacto, años del plomo en España y concretamente en Barcelona, doce veranos después de la Semana Trágica vivida entre el 26 de julio y el 2 de agosto de 2009 (a raíz del envío del gobierno de Antonio Maura de tropas reservistas obreras a las posesiones españolas en Marruecos), revueltas anarquistas y gangsteriles… Este es el marco y caldo de cultivo en el que transcurre el segundo largometraje del lucense –de Monforte de Lemos- Dani de la Torre, tras su afortunado debut hace tres años con el notabilísimo thriller EL DESCONOCIDO rodado íntegramente en A Coruña/La Coruña. También con su paisano Luis Tosar como protagonista (y con el gran y hoy en día cotizadísimo Javier Gutiérrez).

Lo que primero me llama la atención de este trabajo, ésta inmersión en mundos policíacos que nos son muy queridos a los cinéfilos, es su ambición estilística y ambiental y su desparpajo para recrear a su manera momentos y títulos gloriosos del género.

Así, a vuela pluma, son fácilmente detectables influencias de Sergio Leone y su incuestionable ERASE UNA VEZ EN AMÉRICA (la cosa llega hasta mimetismos tales como una banda sonora de Manuel Riveiro y Xavier Font que por momentos diríase compuesta por el mismísimo Ennio Morricone… la formidable voz de Ainhoa Arteta lo corrobora con ese sobrecogedor HASTA EL ÚLTIMO SUSPIRO), MUERTE ENTRE LAS FLORES (esos planos de la recua de agentes de la ley con abrigo y sombreros calados), COTTON CLUB (en la presentación de los números musicales… convincente a propósito Adriana Torrebejano como la bailarina de charleston), LOS INTOCABLES DE ELLIOT NESS (en esa recreación de la Ciudad Condal como si fuera un trasunto de un Chicago mediterráneo), MULHOLLAND FALLS (LA BRIGADA DEL SOMBRERO) y otros varios referentes más.

Y en donde encuentro más patente esos vasos comunicantes es en la secuencia de la entrada al local de variedades, un alarde de plano secuencia –la verdad es que toda la película lo es- digno del Martin Scorsese de UNO DE LOS NUESTROS, con aquella memorable Ray Liotta a través de la cocina y los interines del elegante club en el que se reúnen los mafiosos. Incluso su propio director ha llegado a calificarla como un “Bourne de época”. El western también está presente a través de ese personaje del forastero con pasado misterioso que llega a la ciudad.

Ochenta decorados naturales, exteriores e interiores, han sido empleados para su puesta en escena. Y en este caso se notan para bien. Contribuyen poderosamente a ambientar, a dar cuerpo y vida a la historia, pues no solamente son muy lustrosos, sino que contribuyen poderosamente a otorgar eficacia y adecuado empaque. Sin duda, los avances digitales han sido utilizados en pro de una mayor brillantez. Y planos como el de esa incipiente Sagrada Familia, esa obra magna de Antonio Gaudí en permanente construcción e iniciada en 1882, son de una gran belleza.

Pero lo que acaba de otorgarle verdadero sentido y calidad, pues todo lo anteriormente expuesto podría haber resultado tan solo una bonita ornamentación sin más, es una historia muy bien escrita, con varias capas como las cebollas. En la que me resulta encomiable no solo sacar a la luz la corrupción política, sindical, anarquista, ministerial o policial, sino equilibrar los peones puestos en escena, ese tratar de no resultar maniqueo, presentando individuos con o sin escrúpulos en todos los bandos o colectivos en liza. Como debe ser. Algo no muy habitual hasta hace poco en el cine español. Y por ello lo considero un hecho especialmente destacable. A propósito de esto, resulta significativo el diálogo entre Jenner y Tosar con el que concluyo esta reseña.

Por supuesto, es muy violenta, pero como diría aquél en otros tiempos a propósito de según qué cine de destape, lo requiere el guion, está plenamente justificado. Y, por cierto, están impecablemente rodadas esas escaramuzas, peleas y tiroteos. Un salto más cualitativo.

Otro factor muy a tener en cuenta es un reparto, un trabajo de casting admirable. Están perfectamente escogidos todos los actores. Tosar enorme y Michelle Jenner enérgica y muy guapa, pero quienes tal vez se lleven la palma en esta ocasión sean Manolo Solo como ese influyente empresario de variedades llamado Barón, Vicente Romero como el corrupto comisario Rediú y un espectacular Ernesto Alterio en el rol del indeseable Tísico, la mano derecha y demasiado suelta del anterior.

Si han llegado hasta aquí supongo que habrán advertido el entusiasmo mostrado por mi parte, pero también podría ponerle algunos peros. No es perfecta. Y pese a la falta de contundencia en alguno de sus tramos o el esquematismo a la hora de reflejar el mundo revolucionario, cuestiones que no son baladíes, no impiden mi alta valoración final.

Al igual que me ha ocurrido en los dos o tres últimos años con otros títulos del cine español como LA LLAMADA, ZONA HOSTIL, EL GUARDIÁN INVISIBLE, EL CUADERNO DE SARA o YUCATÁN, hay que alabar el atrevimiento, el riesgo y la audacia, algo insólito por estos pagos, en varios de los cineastas surgidos en los últimos tiempos y dispuestos a abordar cualquier tipo de género sin complejos, con la solvencia, la capacidad y la energía de sus referentes norteamericanos principalmente o los de alguna otra latitud cercana (Francia sin ir más lejos). En mis tiempos de hierro crítico hacia lo que aquí se pergeñaba, era lo que venía reclamando una y otra vez y que ahora compruebo feliz se está cumpliendo. Mis duras críticas del pasado no eran gratuitas, aunque podían resultar cebonas, de la misma manera que ahora abro la mano calificadora para recibir estos títulos con merecida generosidad.