viernes, 3 de abril

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Barricada Cultural

 

¿Violarías a tu vecin@?

por Ignacio Gracia

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Lo lamento pero igual os fastidio la mañana. La culpa es de una entrevista a Gervasio Sánchez, fotógrafo de conflictos armados, corresponsal y escritor. Comentaba en Radio1 que el problema de las guerras no son los dictadores hijos de puta de bigote ridículo, sino los que les jalean a ellos y a los que aprietan el gatillo, que de repente son muchos. O somos todos, curiosamente.

Gervasio dice que en las guerras cualquiera se convierte en un violador o en asesino. Todos lo seríamos. Que de repente los exterminados, los perdedores, dejan de ser personas y que son simplemente cucarachas. Los periodistas hasta cantan por la radio el lugar donde se encuentran para que sean masacrados. Dice que en las guerras cualquiera es capaz de la peor atrocidad. Ha visto a niños matar a sus padres por la sencilla razón de que al amigo le han pedido lo mismo y como no lo ha hecho lo han matado delante de él, y a su padre también de propina. Y el ser humano es un superviviente. En masa somos de los que violan, de los que matan o de los que los jalean, es supervivencia. Hay muy poca gente que no acata órdenes cuando es apuntado, muriendo por ello de forma general.

Es un hecho: poca gente le lleva la contraria a los que mandan en un conflicto cuando la sangre mancha las calles. El pensamiento único se lleva hasta el extremo y luego pasa lo que pasa. Gervasio intenta continuar una relación más allá de lo profesional con el país o la gente que retrata en los conflictos armados para exorcizar demonios, como terapia o como redención. Por eso siempre que va a Bosnia lleva un ramo de flores a la tumba de una niña que fue alcanzada por una bomba delante de él. La llevó en brazos a un servicio médico y casi se salva. Pero no se salvó, pese a que dijeron que posiblemente saldría adelante. La niña se llamaba Teresa y tenía tres años.

Para acabar de joderos la mañana o la conciencia tiro del hilo de Teresa. No por hablar mal de uno u otro partido político, porque todos son iguales en esto como veréis al final. Pero el caso es que esa guerra y esa bomba es un ejemplo del cinismo del mundo. Hace muchos años hubo un político de tantos que se puso delante de un cartel en una manifestación en contra de la OTAN. El caso es que la siguiente foto que tiene mi memoria es la del mismo político, un poco más viejo, que como secretario general de la OTAN firma una orden de bombardeo en Yugoslavia. Y una de esas bombas de fuego amigo segó la vida de Teresa. No culpo al político, ni al bombardero. Es la consecuencia del sistema que aceptamos. Es un ejemplo como tantos otros. Porque si me pongo a buscar responsables hasta igual son los votantes y hasta igual soy yo. Pero solo sé que todo es una mierda y que cuando empiezas a hurgar en las razones de la gente que sufre, en las guerras, en las armas, dan ganas de vomitar y tienes la sensación de que efectivamente eres uno de los que como mínimo calla, y con ello eres cómplice.

Decía Gervasio que el negocio de las guerras es de los más lucrativos que existe. Y que los que los fomentan, organizan y cierran desde la administración son los presidentes de los gobiernos. Y paradójicamente el que más iba en contra de las multinacionales capitalistas, multiplicó por seis la venta de armas respecto al anterior. Gran éxito, pero no os preocupéis que el resto no lo hizo porque no pudo. Ese negocio está por todos lados. Están metidos Bancos y hasta Cajas de Ahorros. Directivos que llegan felices a la oficina mostrando la foto del cumpleaños de la hija, a la vez que captan dinero para una operación que acaba con gente muerta, aunque no lo quieran saber. Habla el fotógrafo de la manipulación de la información, de que por ejemplo hay más gente que morirá del sarampión que del coronavirus, pero que esa noticia no importa y no hay que difundirla. Y por supuesto, que a nadie le importa que morirán muchos millones más simplemente de hambre o por diarrea por no tener agua potable. Pero esa gente no existe, se ha deshumanizado, son cucarachas. No hay campos de refugiados de los que somos responsables porque los abandonamos miserablemente a su suerte tras darles la independencia. De eso no se habla. Que a la hora de ganar dinero no hay ideologías y milagrosamente todo se articula mágicamente para que el sistema siga funcionando, sea como sea, incluso democráticamente si hace falta. Teresa tenía los ojos verdes y el pelo rizado. Mierda de puta vida.

 

Foto: rtve.es