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Dua Lipa, cantante

Barricada Cultural

 

Chúpate esa (segunda parte)

por Fernando Aceytón Sorrentini

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Dejamos los vampiros la semana pasada dentro del ensayo Clive Leatherdale, Historia de Drácula (Arpa, 2019), en la que reivindica la novela, diseccionada minuciosamente, frente a las películas que considera han tergiversado la obra original. Destaca la mínima contribución de la figura de Vlad Tepes el Empalador en la composición de la obra de Stoker; sin embargo pone en valor, como ya había señalado Stephen King en su magnífico ensayo Danza macabra (Valdemar 2006), la carga sexual de la novela. Drácula, por cierto, en contra de lo que nos enseñan las películas, es inmune a la luz solar y Leatherdale especula con que su muerte al final de la novela no pare ser definitiva y que quizás Stoker acarició la idea de una secuela. Por lo que se refiere a las influencias en Drácula, Leatherdale destaca las leyendas irlandesas, El retrato de Dorian Grey, La dama de blanco (Wilkie Collins), de la que tomó el estilo epistolar o Carmilla, de otro ilustre y coetáneo dublinés: Sheridan Le Fanu.

Destacamos asimismo la monumental última biografía de Bram Stoker, Algo en la sangre (Es Pop Ediciones 2017), de David J. Skal, que destaca la decisiva influencia para la novela de las pantomimas navideñas típicas de la tradición irlandesa, del folclore y de los cuentos de hadas. De nuevo nos encontramos con que “todo nos conduce al sexo y hasta se debate ¡cómo no!) acerca de si Stoker era gay. En todo caso parce que le escribió apasionadas cartas a Walt Whitman y que falleció de sífilis terciaria.

Existe otra interesante aportación a la figura draculesca, la novela Los poderes de la oscuridad (Ediciones B 2017), que parece ser una suerte de borrador de Drácula. Lo curioso del caso es que se publicó en el año 1.900 en islandés, traducida de la versión sueca por el escritor Valdimar Asmundsson.

Y otro libro interesantísimo: Miedo y deseo, historial cultural de Drácula (Siglo XXI 2017) del historiador Alejandro Lillo.

Si Uds. prefieren el escalofrío al sesudo estudio, ahí van unas cuantas recomendaciones vampirescas:

El misterio de Salem´s Lot (Debolsillo), de Stephen King. Para muchos la mejor novela de vampiros después de Drácula. Si no la han leído aún, corran a hacerse con ella.

Sueño del Fevre (Gigamesh), de George R.R. Martin. Terrorífica incursión del autor de Juego de Tronos en el mundo vampírico, mezcla de Drácula y el Mississippi de Mark Twain.

La señorita Crisitna (Lumen), de Mirceia Eliade. Bellísima incursión del historiador en la novela de vampiros. Melancólica y con ecos de la Carmilla de Le Fanu.

Vampiras (Valdemar). Antología de relatos vampíricos protagonizados por mujeres.

El que suscribe es muy fan de la tristísima y terrorífica Déjame entrar, del sueco John Ajvide Lindqvist, que inspiró la película sueca del mismo nombre, asimismo altamente recomendable.

Por si el papel no satisface todas sus aspiraciones, pueden Uds. acudir a hora al teatro Fernán Gómez (Plaza de Colón, 4. Madrid) para disfrutar de la función Drácula. Biografía no autorizada, en la que Ramón Paso reinventa a nuestro conde favorito (“el 60% es de Stoker; el otro 40%, mío, dice el autor).

El vino recomendado esta semana es francés, concretamente un Côtes du Rhone. Se trata del Terre Pourpre 2016 de la bodega Domaine La Florane. Dominio de la garnacha; carnoso y sabroso. Textura suave y aterciopelada. Un vino muy personal, que atesora la emoción de un gran vino. Y a un precio muy asequible.

Sigan con salud.

 

Foto: twitter.com