lunes, 9 de diciembre

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El mar caliente es una bomba

Vicente Negro, catedrático de Tecnologías de medio ambiente

Barricada Cultural

 

Consumir hasta morir

por Fernando Aceytón Sorrentini

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La pasada semana dejábamos al Club de la miseria enfrascado en su tarea de demolición de la aldea común. Ahí siguen, los muy plastas. Y mientras tanto, se abre la boca del Averno y nos dirigimos al precipicio, con el paisanaje dedicado con inusitada fruición a lo suyo. ¿Y qué es lo suyo? Consumir. Como si no hubiera mañana. Como lobos hambrientos. Suena la música navideña (cada vez más temprano) como magnífica excusa para los cantos de sirena del comercio multinacional, global y en red. Y allí que van los pececillos a recibir su ración de soma; a sentirse vivos, a creerse algo, a percibirse parte de la tribu. A juntarse como ovejas asustadas en los mismos sitios atestados de tiendas, para hacerse fotos y selfies, llenos de bolsas y con la misma cara de lelos. El Black Friday, el Ciber Monday y lo que le cuelga. Cada día somos más tontos. Y con la tecnología la estupidez se acentúa. Ayer cayó la mundial por la tarde en Madrid (hoy sigue cayendo), lo que no impidió que las hordas invasoras (mucho turista autóctono y más todavía los que se esperan para el próximo puente) hicieran prácticamente imposible deambular por zonas alejadas habitualmente de las aglomeraciones lanares. Se anunció la instalación de un mercadillo de Navidad en la iglesia alemana sita en el Paseo de la Castellana, 6; pues bien, bajo el manto de agua se agolpaba una fila que avanzaba Castellana arriba hasta llegar a la calle Ayala y continuar casi hasta la calle Serrano. ¿Qué esperaría encontrar esta multitud gozosa en tal sitio? Para mí es un misterio. Y qué decir de todos esos tipos que se las ingenian para encontrarse bajo una ventisca propia de una tormenta en el Polo, provistos de unos esquíes o una tabla de skate, antes de que hayan abierto la estación de esquí, siendo entrevistados por algún dicharachero reportero de Telediario a punto de congelación. ¿A qué se dedican? ¿De qué viven? ¿De dónde sacan la tela; trabajan? A qué dedican el tiempo libre ya lo sabemos, lo que me gustaría saber es si se pagan ellos las juergas o (como mucho me temo) se las pagamos nosotros. Al final, seguimos enfrascados en el misterio antiguo del pícaro cuplé que inmortalizaron Lilián de Celis, Olga Ramos o Marujita Díaz (aunque la primera que lo cantó fue Teresa Manzano). La chica del 17: “De dónde saca, pa tanto como destaca.” Y esto es sólo el comienzo. Nos espera un mes vertiginoso. Vivimos como suizos.

Hace un par de semanas me referí a El irlandés, la obra maestra de Scorsese, como cine con mayúsculas, alejado del universo Marvel. Ahora, nos llega otra. Maravillosa en su sencillez conceptual, hasta el punto de que cabe preguntarse por qué no se ruedan más películas como ésta. Puñales por la espalda. Dirigida por el galáctico Rian Johnson, cuenta en su reparto con gente tan solvente como Christopher Plummer, Daniel Craig, Jamie Lee Curtis, Ana de Armas, Don Johnson, Chris Evans, Toni Colette o Michael Shannon. Cine coral, confeccionado a través de un acertijo. Algo viejo y obvio. Pero, tan entretenido……Recordando a nuestra tan odiada y amada metomentodo Jessica Fletcher de Se ha escrito un crimen y a la grandísima dama del suspense Agatha Christie. Un caserón, un grupo de gente reunida, presuntamente sospechosos de la muerte ¿o era un suicidio? de un escritor de bestsellers de, justamente, misterio. Ni más, ni menos. Y el recuerdo de grandes obras del género. Desde la exquisitamente gamberra Un cadáver a los postres, de Robert Moore, hasta la genial La huella, de Joseph L. Mankiewicz. Todo bien mezclado y todo muy divertido. Un Cluedo viviente, como dicen en el film, divertidísimo; como un clásico puesto al día, con mucho respeto, pero con un humor cachondón y muchas ganas de juerga. Un entretenimiento a lo bestia.

El vino recomendado esta semana es un Borgoña, concretamente el Pinot Noir 2018 de la bodega Prosper Maufoux. Nariz opulenta, jugoso, sedoso, con mucha fruta roja, fresco y muy equilibrado. Para beber y beber. Y no es caro.

Sigan con salud.

 

Foto: vidademadrid.com