domingo, 24 de junio

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Los niños que se ensucian en el campo lidiarán mejor con la vida

Richard Louv, periodista y escritor

Barricada Cultural

 

Au revoir mon cher ami

por Fernando Aceytón Sorrentini

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Estoy conmocionado. ¿Qué pasa por la cabeza de quien ha optado por quitarse la vida? ¿Por qué la muerte, esa vieja puta, se convierte en algo más vivible que la propia vida? Ha muerto Anthony Bourdain. Se ha matado, para ser exacto. Lo ha hecho en Alsacia, en Francia, el país de su abuelos paternos, a donde había llegado para grabar un nuevo episodio de la serie Parts unkown (ocho temporadas de vibrante belleza). Tenía 61 años. La depresión y un cinturón y todo terminó. Adiós a un tipo fascinante, a un “cocinero renacentista, ácido y rockero. Melómano, divulgador del Negroni, filósofo a su bola, amante de la casquería, la comida callejera, el jamón de pata negra, la poesía de la beat generation y los Stooges de Iggy Pop, la cocina de Ferrán Adriá, los baretos alérgicos a las chorradas, y siempre contrario a la corrección política, los puritanos y enemigos de la Ilustración”, en palabras del gran Julio Valdeón.

Cuando todavía era cocinero envió un artículo al New York Times, que lo publicó y provocó que recibiera ofertas para publicar un libro: Kitchen confidential, una obra maestra del género culinario, que cuenta la vida en las cocinas, con todas las miserias que conlleva una profesión que exprime y vampiriza a los tan admirados chefs. Lo hizo además con una prosa superlativa y con su toque cínico. A partir de ahí, su inteligencia, su brillantez, su arrolladora personalidad le llevaron a la TV. La serie de la CNN nos muestra al cocinero, periodista y escritor que partiendo de la gastronomía y la cocina abre las mentes y desbroza caminos; y siempre con ese toque cercano, personal, de colega de toda la vida. Hace pocos meses leí una entrevista, no recuerdo si era en Esquire o en Icon, en la que posaba junto a su amigo Iggy Pop y en la cual mostraban una envidiable forma física. Hace escasamente dos semanas trasnochaba con sus programas en Travel Channel (No reservations) dedicados a Nicaragua y a la Baja California. Y si creen que exagero, busquen alguno de esos programas dedicados a sus escapadas a Madrid (Casa Salvador, Casa Botín. ¡Y qué caracoles y qué gallinejas!, ¿verdad, Tony? ¡Qué recuerdos de El Bulli y Arzak!).

Cómo sería este tipo, que hasta Trump, objeto frecuente de los dardos de Bourdain, ha lamentado su muerte. “Estoy en estado de shock. Fue una luz de bondad y buen rollo en mi vida”, ha escrito Iggy Pop. Me sumo al homenaje: “su pérdida es la de cualquiera que amara la belleza, la bondad, la inteligencia. Pasarán décadas hasta que llegue alguien capaz de competir, con su coraje, su honestidad, su talento.” Valdeón dixit.

Que la tierra te sea leve, Tony.

Para otro día quedan el Fugu y Virna Lisi.

El vino de la semana es una cerveza bien fría, la que Uds. quieran, la que más les guste. La de ese primer trago que nos lleva a la gloria. Así le gustaba a Tony. No le gustaba hablar de cervezas finas ni artesanales. Tampoco de vino. Lo disfrutaba y te lo decía, nada más. Y nada menos.

Sigan con salud.

 

Foto: elpais.com