lunes, 18 de diciembre

Ciudad Real

Visita nuestra página en Facebook Síguenos en Twitter
Buscar
Logotipo de Ciudad Real Digital

Hay que garantizar la autonomía de las redacciones y de los directores

Juan Luis Cebrián, presidente del Grupo PRISA

Opinión

La post-verdad

Por Fermín Gassol Peco

Imprimir noticia

España, sí, España, presenta hoy un aspecto sumamente desconcertante y desconcertado, una nación donde las imágenes políticas y sociales aparecen “muy difusas” debido a unos intereses ideológicos de un muy bajo perfil. La gran política, los grandes ideales parecen resultar ya innecesarios y ahí andamos…instalados de manera permanente en las frivolidades, en las estupideces, en las ocurrencias más banales, mirando de reojo al adversario para quitarle los votos, en las permanentes chuminadas, elevándolas a la categoría de principios fundamentales de no se sabe qué.

Y el pueblo, cada día más convertido en confusa masa, en incultura, en zafiedad, sin criterios, aceptando más o menos mansamente lo que algunos les intentan imponer desde la mentira, desde la más inverosímil desfachatez, tratando de aprovecharse de ese rio revuelto que procura la ignorancia ahora ya culpable. Y no pocos medios de difusión, tratando esta locura como un divertimento. Y sabedores de todo esto una caterva de políticos trincones, arribistas e iletrados, pegando sartenazos al sentido común y a la inteligencia de los ciudadanos.  

Estamos instalados en lo que se ha dado en llamar la post-verdad, es decir en la mentira permanente, abonada por un escalofriante desierto de las ideas, de las creencias, de los convencimientos. Era la consecuencia previsible de la “nadería”, del todo da igual, del todo y nada vale, del qué más da…de la falta de necesidad de pensar, la cultura de la nada. La mentira, adueñándose de la ignorancia, desinterés y zafiedad.

La post verdad es el penúltimo eslabón donde se agota nuestra propia pequeñez como individuos masificados, cosificados. La mentira invadiendo  las redes sociales en provecho de oscuros y peligrosos intereses. Aquí de lo que se trata es de no pensar, de no ir tras la verdad. De ahí al fracaso como sociedad…ese será el último eslabón de esta cadena en la que estamos amarrados, la cadena del consumismo, del aborregamiento existencial, cuando no de la más consentida y hasta aplaudida imbecilidad.

 

Comentarios (0)

Inserta un nuevo comentario

Utiliza el siguiente formulario para dejar tu comentario. Por favor, se respetuoso con el resto de usuarios. Todos los comentarios serán validados antes de aparecer publicados en esta web. 

[ciudadrealdigital.es no se responsabiliza de los comentarios dejados por los visitantes en esta web]

Enviar