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La madurez empieza a ser belleza

Vanesa Lorenzo, modelo

Política

Entrar en el Gobierno de C-LM "es la guinda" para la dimisión del Consejo Ciudadano de Podemos en Ciudad Real

Conozca todas las razones de la dimisión del Consejo Ciudadano de Podemos en Ciudad Real, a través del comunicado que nos ha llegado a la redacción

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Miguel Ardanuy Pizarro y Jorge Moruno junto al Consejo de Coordinación: Jesús Núñez, Juana Serrano y Rubén Gude

Llegamos a Podemos en la primavera de 2014, cargados de la energía e ilusión que el 15M había despertado en nosotros al igual que en muchos ciudadanos anónimos que se levantaban cada mañana para poner en marcha el país y veíamos como nuestra representación política traicionaba una y otra vez los compromisos adquiridos en las instituciones y procesos electorales. Del mismo modo, comprobábamos como esa traición conllevaba el desvío del fruto de nuestro trabajo hacia intereses espúreos que en muchas ocasiones se acordaban fuera de nuestras fronteras y respondían a un imperialismo neoliberal consistente en detraer de lo público hacia lo privado bajo el amparo de una impunidad política que no encontraba la resistencia política necesaria, ni una alternativa lo suficientemente fuerte.

Ese ímpetu llevó hasta el que entonces era el Círculo de Podemos en Ciudad Real, a profesionales de numerosas disciplinas, estudiantes, trabajadores, amas y amos de casa, pensionistas y parados. Se trataba de un colectivo heterogéneo que reflejaba varias realidades: La juventud que en general tenían sus miembros, la diversidad social y económica, la paridad de género y una cierta transversalidad política, tanto en sus opciones votadas anteriormente como en la forma de abordar determinados temas de interés político y de actualidad.

La labor del Círculo entonces se centró en dos líneas: Por un lado, afianzarse como estructura local, sin un recinto físico propio y utilizando las calles como en el 15M y también, por qué no decirlo, su formato. Por otro, extender por el resto de la provincia los Círculos de Podemos, labor que en aquellos meses mereció la felicitación de algunos responsables nacionales.

Nuevos podemitas de otoño

Sin embargo, tras el éxito incontestable de Podemos en las elecciones europeas del 2014 y el sucesivo crecimiento en las encuestas, empezaron a ocurrir cosas inesperadas. En Otoño de 2014 entran en Podemos personas vinculadas anteriormente a otros partidos de la izquierda tradicional y el sindicalismo clásico. Entran en grupo, todos a la vez y en varios casos con evidentes vinculaciones políticas y personales entre ellos. Y no entran con las manos vacías. En sus bolsillos, este grupo trae las preferencias y recomendaciones de algunos miembros de Podemos en Madrid muy cercanos a Pablo Iglesias. Algunos de estos “nuevos” miembros de Podemos en la provincia y en Castilla-La Mancha, reciben un sorprendente encargo por parte de los madrileños: realizar la labor de extensión en la provincia que hasta ahora venía realizando el Círculo de Ciudad Real.

En realidad, estas personas se convierten de facto en los representantes no oficiales del partido en la provincia y de alguna manera también en Castilla-La Mancha, donde otras personas de orígenes similares, reciben encargos también similares. Extensión se realizó poca, por no decir ninguna, pero la labor que sí llevaron a cabo con gran ahínco estos nuevos podemitas de otoño, fue la de organizar y estructurar las listas de las candidaturas de Pablo Iglesias a los procesos internos que se celebraron a nivel autonómico a comienzos de 2015. En unos meses de crecimiento fuerte del partido, que hasta la irrupción de Ciudadanos (el Podemos de derechas) empezó a cosechar expectativas de voto superiores al 25% en las encuestas, controlar la elaboración de la lista de Pablo Iglesias suponía de hecho garantizarse la elección en el proceso interno autonómico frente a cualquier otra lista y controlar el partido a nivel de Castilla-La Mancha.

Así fue, y esos podemitas de otoño recién llegados pasaron, sin haber pisado un Círculo, de estar combatiendo a Podemos en otros partidos, a controlar Podemos Castilla-La Mancha en muy pocos meses, gracias a las amistades y confraternizaciones con determinadas personas de Podemos en Madrid, en unos momentos en que nuestro partido carecía aún de estructura orgánica.

Las consecuencias de aquellos nombramientos no se hicieron esperar. Su política interna, consistió en reafirmar las mismas motivaciones que parecían haberles traído a Podemos: conseguir a través de la política lo que fuera de ella no les era garantizado. De este modo, no sólo el Consejo Ciudadano regional se convirtió en un órgano monocolor dónde aquellos que disentían se vieron abocados al desprecio, menosprecio, insulto ó ninguneo constante, forzándoles a abandonar el órgano ó a mantenerse en la marginalidad, sino que aquellos órganos locales que les salieron “rana” a los podemitas de otoño, fueron humillados ó ninguneados, a veces públicamente, si disentían lo más mínimo de aquellos. Buen ejemplo tuvimos en Ciudad Real, cuando su Consejo Ciudadano Municipal, que ya entonces era considerado “no afín” a Molina al haber impulsado una candidatura distinta al Consejo Ciudadano Regional, decidió en una de sus reuniones iniciar contactos para dialogar sobre política local con el grupo Ganemos recién constituido tras las municipales de 2015.

Visión muy particular de la práctica de la democracia interna

En una maniobra cuando menos sospechosa, los líderes de Podemos Castilla-La Mancha deciden pocos días después anticiparse a sus propios compañeros de partido (como si todavía fuésemos rivales después de las elecciones internas), y venir a Ciudad Real a realizar una reunión similar con el grupo Ganemos, dejando completamente al margen al Consejo Ciudadano Municipal. Fue una humillación pública que se realizó sin ningún tipo de escrúpulo y lanzando un mensaje muy claro: Podemos ya no tenía nada que ver con el 15M y se había constituido en Castilla-La Mancha como el clásico partido viejo de izquierdas dónde el monolitismo y la uniformidad la marca el líder y los demás deben mostrar fidelidad al mismo; únicamente podrán prosperar si se mueven dentro de esa fidelidad sin cuestionar liderazgos ni decisiones.

Se sobrepasaban los límites establecidos por nuestro código ético

Pero la humillación no iba a limitarse sólo a la acción desde la cúpula regional. Como en todos los Círculos, en el de Ciudad Real también se introdujeron determinadas personas que tenían una visión muy particular de la práctica de la democracia interna y a las que el formato de asamblea del 15M, de respeto de turno de palabra y respeto en el lenguaje a las opiniones diversas de los compañeros, les sonaba a raro. Estas personas rápidamente entablaron relación directa con la cúpula regional y al igual que en otros Círculos de la región, comenzaron a hostigar permanentemente al Consejo Ciudadano Municipal, apoyados y asesorados por la dirección regional, tanto de forma directa como indirecta. Sin entrar en detalles sobre el tipo de situaciones desagradables que se llegaron a producir en las distintas reuniones de grupo de trabajo y asambleas, sí diremos que cada vez que se sobrepasaban los límites establecidos por nuestro código ético y se producían denuncias ante la Comisión de Garantías correspondiente, estas denuncias jamás veían la luz cuando se trataba del comportamiento antidemocrático de las personas anteriormente referidas.

Las consecuencias fueron claras: ante ese ambiente irrespirable y la impunidad en la que se movían algunos, el Círculo (como en tantos otros casos en España) fue perdiendo efectivos, especialmente entre los jóvenes y las mujeres. Hoy, las asambleas del Círculo de Ciudad Real se caracterizan por una imagen muy distinta a la que se describía al comienzo de este informe: pocas personas, de mucha edad, y hombres en su mayoría. Las únicas incorporaciones recientes, corresponden en su mayoría a una segunda oleada de podemitas de otoño, nuevos elementos recomendados y amparados por la estructura que encabeza José García Molina.

A los hechos descritos anteriormente y en apoyo a los mismos, hay que añadir una pequeña salvedad que ha adquirido protagonismo en los últimos meses. Hubo una denuncia a la Comisión de Garantías Democráticas regional que sí fue atendida: la denuncia a un miembro del Círculo que se negó sistemáticamente a informar de las cuentas económicas que hubo en el Círculo en los meses en que fue responsable de finanzas del mismo. La Comisión de Garantías dió la razón a nuestro Consejo Ciudadano, pero esa persona siguió negándose a aportar dicha información. La pelota cayó del lado de la cúpula regional, que en esa circunstancia era la responsable de tomar una decisión ejecutiva al menos de forma cautelar. A día de hoy y trascurrido ya casi un año de aquellas resoluciones de garantías, sigue sin hacer nada al respecto y la responsable de organización se niega a responder cuando se le pregunta sobre ello por nuestra parte.

De la ambición personal y el amiguismo que ejerce la cúpula regional

En todos estos meses en que hemos estado al frente del Consejo Ciudadano Municipal, reconocemos que nuestra falta de experiencia política nos ha pasado factura de forma contundente; no nos cuesta reconocerlo. Somos gente corriente que vinimos a hacer política, no profesionales de ésta, ni personas que ambicionaban vivir de ella para no tener que esforzarse en su vida cotidiana en conseguir un puesto de trabajo. Todos los que hasta hoy formábamos el Consejo Ciudadano somos personas que no desean de la política más que la satisfacción de mejorar las condiciones de vida para toda la ciudadanía. No estamos en condiciones de luchar con compañeros en batallas sin escrúpulos, ni hemos venido aquí a eso. No hemos sido respaldados después de nuestra elección por ninguna cúpula política, ni regional ni estatal, tan sólo por compañeros y compañeras de nuestro Círculo, la mayoría de los cuales ya no están ni en el Círculo ni en Podemos. Y también por bastantes compañeros y compañeras de nuestra provincia y región que observan atónitos como el partido se rige por los bandazos de la ambición personal y el amiguismo que ejerce la cúpula regional, siempre con la santificación de nuestro Secretario General Pablo Iglesias y el Secretario de Organización, Pablo Echenique ( que ni siquiera ha dado acuse de recibo a nuestros escritos, por cierto).

Entrar en el gobierno del PSOE en Castilla-La Mancha  nos imposibilita seguir 

La decisión de entrar en el gobierno del PSOE en Castilla-La Mancha, es la guinda que nos imposibilita seguir representando al partido en nuestra ciudad. Desde el respeto democrático indudable a la decisión de los inscritos e inscritas, un hecho que a nuestro juicio se aleja tanto de las formas que queríamos cambiar en política y los objetivos que pretendíamos conseguir, nos obliga a dar un paso al lado y que sean otros y otras los que defiendan un tipo de política con la que ya no nos sentimos identificados.

Por estos motivos, no tiene sentido remar contra corriente cuando en ese esfuerzo no se está aportando nada positivo para la ciudadanía. Algo ha fallado en la construcción de Podemos como fuerza política de la gente, porque cada vez más gente se aleja de Podemos. Hoy empieza a caracterizarse por lo que ya existía antes y que llevaba otras siglas y otros símbolos. Pero no son las siglas ni los símbolos lo que nos trajo aquí, sino las personas y los ideales: Las personas que nos embarcamos en este proyecto como parte de un pueblo que ansiaba gobernarse a sí mismo y las personas que estando a nuestro lado, nos veían como una esperanza para que la democracia fuese real y no un mero tablero de ajedrez dónde las piezas nobles de uno y otro color buscan el poder a costa de los peones de todos los colores. Hoy, Podemos en Castilla-La Mancha no es para nosotros el partido al que nos integramos en 2014 y por tanto, no tiene sentido seguir representándolo.

Pedimos disculpas a aquellos compañeros y compañeras que se hayan visto decepcionados por nuestras decisiones (o por la carencia de ellas en determinados momentos) y pedimos disculpas a la ciudadanía por no haber sabido construir a nivel local una alternativa mejor a lo ya existente. Nos vamos con la cabeza alta y los bolsillos vacíos, en la esperanza de que dentro de un tiempo volvamos a reconocer el espíritu del 15M dentro o fuera de Podemos.

Dimitimos de nuestros cargos, pero seguiremos defendiendo lo que nos trajo aquí. Hasta siempre.

Consejo Ciudadano Podemos Ciudad Real

 

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