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Diario de un Cinéfilo Compulsivo

 

Lunes, 13 de noviembre

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Foto: Buster Keaton en El héroe del río/Steamboat Bill Jr.

-Conseguí ver este domingo uno de los estrenos pendientes del anterior fin de semana (ya solo me queda por revisar AMERICAN ASSASSIN), otro de corte fantástico, tal vez el género de moda en los últimos tiempos, comedia aparte. Se trata de ENGANCHADOS A LA MUERTE (FLATLINERS): Constituye el “remake”, innecesario, de un mini clásico de comienzos de los 90 , LÍNEA MORTAL de Joel Schumacher, protagonizado por Kiefer Sutherland, que en esta ocasión vuelve a aparecer en un pequeño cometido y con unos cuantos años más, exactamente veintisiete.

No acudan a la lógica para contemplar esta historia  de–según leía en algún titular que circula por las redes sociales- yonquis de la parada cardíaca. Hay que sustraerse a ella y a la credibilidad también. Pero ya no me refiero a las consustanciales del género sino a las internas que debe poseer  cualquier relato por muy disparatado que sea.

Por ejemplo, cuando se muestran los trasiegos a esa otra sala de operaciones cerrada que funciona en un plis a las mil maravillas, es un signo de que no acaban de conseguir que me enganche del todo a la trama. Siempre digo que Hitchcock tenía meteduras de pata peores, pero era tal su genio que no me las planteaba en el momento y aún siendo así importaba tanto el resto, la actitud de sus personajes, las situaciones en las que se tenían que desenvolver, que esos posibles fallos quedaban completamente eclipsados.

Pese a todo, el ritmo es lo suficientemente vivo como para que atenúen un tanto dichos defectos. Posee un buen “look” y actores no especialmente relevantes –tan solo salvaría al mejicano Diego Luna, Ellen Page cumple- pero no molestan, no estorban demasiado, sin que por ello pueda destacar a alguno.

Ha sido dirigida por el mismo señor de la versión sueca de MILLENNIUM: LOS HOMBRES QUE NO  AMABAN A LAS MUJERES, el noruego Niels Arden Oplev, que rápidamente ha sido fichado por la industria estadounidense, al menos a fecha de hoy. Su trabajo es meramente artesanal, discreto, sin mayor distinción. Se limita a utilizar los saneados recursos puestos a disposición y a ofrecer uno de esos trabajos asépticos, de tono medio, que pueden concitar la atención de un respetable número de espectadores si no se es muy exigente (como es mi caso… aunque depende).

De esas películas apropiadas para una tarde de sábado o domingo otoñal, con las que no hay que estrujarse mucho el cerebro y que exuda condición de serie B… pese a que no lo sea en el más estricto sentido del término (por aquello de haber contado con un presupuesto ligeramente más holgado que los que suelen presentar  estas).

Eso sí, el hecho de que no sea una gran producción, no disculpa del todo el que sus efectos especiales, las apariciones espectrales, no resulten precisamente nada del otro mundo.

Entretenidilla si no entramos a diseccionar su guión. Y eso que podría tener haber tenido su aquél, sacado más punta, pero no se acaba de atrever a abordar adecuadamente el retrato de estudiantes o licenciados frustrados profesionalmente por motivos diversos.

No introduce ninguna especial novedad respecto a  su antecesora, salvo que el tiempo son otros pero en lo esencial es igual.

-Jornada formidable de risas, de carcajadas más bien, la vivida esta noche en Los Clásicos del Deicy con EL HÉROE DEL RÍO (STEAMBOAT BILL, JR.): Buster Keaton es siempre una garantía para pasar una velada divertidísima, memorable.

Arrolladora -en el más amplio sentido del término- comedia de Buster Keaton. Ya, ya sé que supone una reiteración asociar el género con este fuera de serie. Rodada entre EL COLEGIAL y EL CAMERAMAN, tal vez suponga su penúltima obra maestra en su doble calidad de actor y director (aunque a veces como sucediera en esta ocasión, la codirigiera con otro profesional, Charles Reisner fue esta ve el compañero elegido), a lo que tal vez habría que añadir también saltimbanqui y maestro del “burlesque”.

Vuelvo a releer el capítulo de El Blog Insostenible alusivo a la misma, porque cuando lo hice en su momento comprobé que venía a poner el dedo en la llaga en muchas de las reflexiones, su innata capacidad acrobática por ejemplo, que ya había venido exponiendo a lo largo de mi vida profesional sobre el impasible genio de Kansas, que en un alarde de precocidad creativa anticipa lo que sufriría su paisana Dorothy, la protagonista de EL MAGO DE OZ en ese clásico imperecedero.

Respecto a esto último, me refiero a ese antológico tornado, que en esta ocasión aparece al final y que cuenta con una extensa duración, que se acaba erigiendo en la imagen icónica de esta mítica película. Comparable a aquella memorable secuencia de la locomotora a toda pastilla en EL MAQUINISTA DE LA GENERAL o la de esas miles de novias persiguiendo al heredero en SIETE OCASIONES.

Pero hay otras, igual de deslumbrantes y buñuelianas si me apuran, varias de ellas contenidas en esos últimos 13 minutos. Como esa cama que va a parar a un establo, los momentos previos a la misma en un hospital sin techo ni paredes, la puerta que cierra el protagonista cuando todo está devastado o ese río de mentira/de ficción al que se arroja… una buena metáfora por otra parte de la esencia misma del Séptimo Arte. Y una probablemente se eleve por encima de todas: una fachada, una casa entera que se le viene encima al protagonista… y no contaré más al respecto para no destripar nada a quien todavía la desconozca.

Como pueden suponer, el ritmo es tan frenético en algunos tramos que no da ni tiempo casi a filtrar la mitad de los detalles, algo que por otra parte solía constituir marca de la casa de Cara de Palo.

Otra cuestión nada baladí que en otras ocasiones he comentado e intentado dejar claro es que al contrario que otro genio coetáneo en la materia, Charles Chaplin, su personaje no busca el sentimentalismo, ni la lástima ni la compasión.

Nunca desfallece, no lloriquea, siempre se mantiene firme en contra de todo y todos,  es un peleón nato, en constante lucha contra los elementos y los demás. Tanto es así que en EL HÉROE DEL RÍO se erige en un actualizado Romeo que trata con todas sus fuerzas no solo de pelear contra la naturaleza sino de obtener el amor de su particular Julieta, hija del empresario fluvial que es el implacable rival de su padre.

Y es que Keaton no solo fue un maestro en hacer reír desde la imperturbabilidad sino todo un héroe del cine más físico de aventuras, de acción, del romántico entendido en su aspecto más batallador o del de catástrofes como es el caso.

Una vez más, vuelve a reclamar, a concitar, a absorber en todo momento la plena atención. Felizmente porque todavía en 1928, año en que está fechada esta producción, el genio se encontraba en sazón, en estado de gracia… para dicha de tantos espectadores que atestaban las salas para ver sus renovados y benditos disparates, y de futuras generaciones venideras, muchas de ellas como la mía llegadas décadas después. Y es que la vigencia de su obra no ha perdido un ápice de modernidad, diría más, se ha revalorizado… siempre claro, que no se tengan prejuicios hacia la mudez sonora o el blanco y negro.

Otra constatación más que en la etapa silente ya se había inventado casi todo en el Séptimo Arte. Es un decir, claro, pero no tan exagerado como se pudiera pensar.

Breve apostilla:

Sorprenden hoy en día, noventa años después de su rodaje, los efectos especiales (Keaton volando subido a un árbol) o su imaginativa puesta en escena, aprovechando al máximo a los secundarios y los fondos.

Se planteó que por fin saliera sonriendo, pero previews para público elegido al azar desaconsejaron que se rompiera el mito de Cara de Palo.

La secuencia final del tornado de, aproximadamente 13 minutos, queda para las antologías, ya no solo por su comicidad sino por las dotes de malabarista, de acróbata, de gimnasta vueltas a mostrar por Keaton en la que tal vez constituya su penúltima obra maestra.

A los ya citados, añadan otro “gag” con el que me he vuelto a reír mucho: ese enorme trozo de pan en el que el hijo introduce limas y todo tipo de utensilios para que su padre pueda escapar de la cárcel.

De fondo, asuntos como el de la búsqueda de la propia identidad, la severa educación paternal o el amor como detonante de la más poderosa fuerza de la naturaleza posible son asuntos que toca esta joya dirigida al alimón por el propio actor y por Charles Reisner, el malo de muchas producciones de Charles Chaplin y posterior director de los Hermanos Marx en TIENDA DE LOCOS.

-Como plus de la anterior proyección en el Deicy, o si prefieren, programa doble, recupero un mini clásico navideño de comienzos de los 90 con un cómico estadounidense muy de moda en aquél momento, Chevy Chase, y que a mí habitualmente se me atragantaba (TRES AMIGOS, FLETCH EL CAMALEÓN). El título en cuestión es bastante esclarecedor, SOCORRO ¡YA ES NAVIDAD! (NATIONAL LAMPOON´S CHRISTMAS VACATION): Pertenece a la popular y comercial –sobre todo en los USA- serie de NATIONAL LAMPOON (SÁTIRA NACIONAL),  principalmente referida asuntos relacionados con las vacaciones (por Europa, en verano) de una familia de clase más o menos media norteamericana (las diferencias sociales y económicas son patentes con algunos miembros de su familia).

La verdad es que es, con diferencia, de lo más soportable del cómico, con el aliciente de tener a su lado, haciendo de su paciente esposa, a la estupenda Beverly D´Angelo.

Tengo que reconocer que siempre que veo esta entrega –la mejor de la ristra- me provoca abundantes carcajadas. Supone una crítica bastante demoledora, nada mejor para ello que recurriendo al humor, de las fechas navideñas pasadas en familia, pero al final suaviza su discurso gamberro y se carameliza. Pero hasta ese momento que le quiten lo bailado respecto a los mil y un estados de crispación que pueden llegar a provocar esos supuestos días de paz y amor.

No estaría mal contraprogramarla… o complementarla con la emisión en estas inminentes vacaciones con la obligada ¡QUÉ BELLO ES VIVIR!, pues podrían conformar un díptico de lo más curios. La obra maestra de Capra no deja de ser también de lo más negruzca hasta que las cosas se arreglan en su último tramo por intermediación divina.

¡SOCORRO! YA ES NAVIDAD es una propuesta ágil, ocurrente, divertida, con oportuna, dosificadas y minimizadas dosis de ternura y con un saludable espíritu sinvergonzón.

Recomiendo que si no la conocen y en algún momento acceden a su visionado que procedan a ello en versión original con –salvo que se manejen perfectamente en inglés- subtítulos en español. Creo que lo agradecerán salvo que sean alérgicos a las mismas.

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